lunes, 17 de julio de 2017

¿Qué hacer con los chicos en las vacaciones de invierno?

Las vacaciones de invierno ya están aquí. Muchos de los colegios ya terminaron clases y muchos otros están terminando en estos días. Cuando estaba en el colegio las vacaciones de invierno eran mis favoritas pues, no eran tan largas como las de verano (que para ser honesta se me hacían eternas) y, además, me encantaba (todavía me encanta) quedarme en Lima sin tener que preocuparme por horarios, tareas, tráfico, exámenes, responsabilidades, etc.

Ahora que soy mamá, estas vacaciones me encantan por el mismo motivo: no hay tráfico, tareas, no hay que levantarse temprano ni arrear criaturas hasta el colegio. El descanso se me hace justo y necesario. Pero, debo confesar que estas 2-3 semanas sin una rutina y sin planes para los chicos se me hacen súper estresantes: no tengo tantas actividades caseras como para entretener a mis hijos todo el día, y termino peleando para que no se peguen a la tele, tablet, videojuegos o todas las anteriores. Por eso, empecé a averiguar sobre alternativas de talleres, clases y programas para estas cortas vacaciones, y uno de los que más me gustó, por lo completo y variado, es el programa de vacaciones de medio año de la YMCA.

El programa de vacaciones de invierno de la YMCA (ojo, sede Surco, averigüé de esa porque queda cerca a mi casa, jejeje) me encantó, primero porque es la ¡¡¡GUAY!!! Y no sé uds. pero yo, crecí compitiendo contra el equipo de natación de la guay (o ACJ, como también le decían) y era un club deportivo al que mi papá admiraba mucho. Además, tengo recuerdos de haber ido varias veces a nadar y a hacer gimnasia rítmica en la sede de pueblo libre. (snif, snif, recuerdos hermosos).

Planes con niños en vacaciones invierno
Regresando al programa de vacaciones de la YMCA-Surco, me encanta porque ofrece una variedad de cursos novedosos y entretenidos como robótica, natación (ya saben que soy fan de este deporte), bailes, ciencia, entre otros. Además, estos cursos están divididos en dos rangos de edad: para niños de 3 a 5 años y para niños de 6 a 12 años, lo que es ideal porque, como bien sabemos, los tiempos y dinámicas de cada edad suelen ser distintos.

El programa de la YMCA también cuenta con personal de primer nivel capacitado en el trabajo con niños, lo que hace a este programa perfecto para las mamis que trabajan a tiempo completo o a aquellas que no tienen con quien dejar a sus hijos por las mañanas mientras hacen sus cosas. El horario es desde las 9:00 a.m. hasta la 1:00 p.m de lunes a sábado. Por lo que pueden trabajar tranquilas en ese horario ;).

¡Ya saben! En estas vacaciones de invierno, sus hijos pueden estar entretenidos y alejados de tablets y videojuegos en un ambiente seguro y sano dónde conocerán nuevos amigos y la pasarán genial. Sólo deben llevarlos a la YMCA y además, si han leído este post y son fans de NeuroMamá lo podrán mencionar en el counter y recibirán un regalito especial. (yeeeeeee)

DATOS IMPORTANTES:
El programa va del 24 de julio al 5 de agosto de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.
El programa se divide en 2 rangos de edad: De 3 a 5 años y de 6 a 12 años.
Las actividades son:
de 3 a 5 años: natación, circuito motriz, robótica, ritmo y sabor, manos creativas, comida saludable temática.
De 6 a 12 años: natación, deportes, circuito motriz, science max, mandalas, comida saludable temática, robótica.
El regalo en la matrícula se aplica única y exclusivamente para la sede Surco.

Y si ya leyeron hasta acá, les cuento que mañana por la mañana sale un sorteo para ganar una beca completa para 1 niño en el programa de vacaciones de invierno de la YMCA-Surco. 

lunes, 10 de julio de 2017

Five nights at Freddys y otros videojuegos para padres desesperados

Mami, ¿tú conoces a Freddy?
¿Qué Freddy??? – Dije mirando a mi hijo con espanto -¿Krueger? ¿Freddy Krueger?
Nooo, Ma. Freddy, el de Five Nights at Freddy’s
¿Qué? ¿Quién es ese? Nunca lo he visto, a ver enséñamelo.

Y así, fue como – hace más o menos 1 año atrás – esta neuro madre desesperada (y un poco asustada) conoció al famoso oso Freddy y toda su pandilla del videojuego Five nights at Freddy’s. Mi hijo me enseñó un vídeo de youtube y desde ese día no para de rogarme para que le baje los juegos (están en IOS, Android y todas las demás), le pidió a Papa Noel que le traiga al muñeco bendito y por su cumpleaños, también los quiere a todos. Y no sólo él, todos sus amiguitos están obsesionados con ese juego.

Pero ¿de qué trata este videojuego? ¿a qué rango de edad va dirigido? Y lo más importante ¿es seguro que lo jueguen nuestros hijos menores de 12 años?

Vayamos por partes. Five nights at Freddys es una saga de videojuegos de terror – que apelan al terror psicológico a la antigua (o sea, sustos y tensión) - creada y desarrollada por un tal Scott Cawthon. El video juego ya cuenta con 5 “episodios” de la saga y hasta un spin off: Five nights at Freddy’s World. El videojuego se hizo conocido por sus videos virales en YouTube dónde varios gamers se filman jugando y siendo asustados. Lo más probable es que si tu hijo no tiene aparatos eléctricos propios (como el mío) haya conocido a Freddy por sus videos en YouTube. Así que no te alarmes.
 
Five nights at Freddy's toys
Esta foto la tomó mi hijo a sus juguetes 
En "Five Nights at Freddy's", el jugador asume el rol del personaje principal quien es el nuevo vigilante de seguridad en la pizzería "Freddy Fazbear's Pizza" —un restaurante tipo Chuck E. Cheese's. El problema, es que esta pizzería tiene unos animatrónicos (Freddy y todos sus amigos) que en la noche caminan libremente ya que, si no se mantienen activos, sus servomotores se apagan. La idea es sobrevivir 5 noches sin que estos animatrónicos te maten.

Al ser el vigilante nocturno de la pizzería, el rango de acción del jugador está limitado a mirar por las cámaras de seguridad. Sólo puede protegerse cerrando puertas para que los animatrónicos no ingresen a su puesto. El ambiente es oscuro, pues tienes poca batería para usar las cámaras y prender las luces y acá radica el terror del asunto: entre muñecos, apagones, ruidos raros y trucos hay una tensión real que te hace saltar hasta el techo. Es el miedo más primario: miedo al miedo. Nada de sangre, nada de tragedias, nada de palabrotas; puro susto psicológico. Y eso es precisamente lo que les encanta a los niños.

El videojuego fue creado con la intención que hasta el jugador con menos experiencia pueda jugarlo y lo pase bien. Por lo que ahí no hay un mínimo de edad. De otro lado, el video juego apela al thriller de terror psicológico por lo que la organización "Common sense media" lo recomiendan para niños a partir de los 12 años con una madurez media pues, la tensión y sustos del juego son reales.

Personalmente, pienso que dejar o no que tu hijo se baje este videojuego depende de cuan maduro lo veas para afrontar sustos y miedos. En líneas generales, los expertos piensan que el thriller de terror psicológico es demasiado para los niños y estoy de acuerdo.

Imagen del videojuego Roblox

Otros juegos como Roblox y Clash of Clans han sido rankeados como para 10 y 12 años respectivamente por la misma organización common sense media. Estos dos juegos a mí me encantan pues son de estrategia y en el caso de Roblox puedes crear contenido, lo que estimula la imaginación. El problema está, en que en Roblox nunca falta quien crea contenido poco apropiado para los niños y en caso de Clash of Clans cómo es un juego interactivo, pueden ser contactados por otros gamers. En mi opinión, nada que no pueda ser solucionada con supervisión adulta.


Eso es todo lo que averigüé de estos juegos. Para más info de otros videojuegos, series y películas les recomiendo mucho la página “Common sense media”. En esta página son los propios padres los que otorgan las reseñas y rankings de los juegos, series y hasta películas. 

jueves, 6 de julio de 2017

Hay días malos

Definitivamente hay días en que los astros se alinean, nuestro ángel de la guarda se toma vacaciones o, nos levantamos del lado incorrecto de la cama, pero son días definitivamente malos. Esta semana para mí, ha sido una de esas semanas, esas con muchos días malos.

Todo empezó el día martes (el lunes – increíblemente - todo fluyó maravillosamente). Por la mañana fui a hacer unos trámites que resultaron imposibles de realizar. Necesitaba hacer otro trámite más, antes de poder hacer el trámite en cuestión. Grrrrrr. Por la tarde mi hijo mayor tenía un partido amistoso de fútbol y – a pesar de que leí y firmé la carta dónde colocaban claramente el nombre y la dirección del colegio en el que realizaría el campeonato -  me confundí y me fui a otro colegio. En mi defensa era un colegio con el mismo nombre y en el mismo distrito. Pero, igual. El daño estaba hecho. No llegué a tiempo para verlo.

¿Se imaginan mi cara cuando caí en cuenta que yo, yoooo - la neuro-madre más neuro del mundo - había ido a alentar a mi hijo (junto con mi hermana, mi cuñado y mi hija la segunda) al colegio equivocado? O sea, no me puse a llorar sólo porque había otras mamás despistadas junto conmigo y algo de orgullo tengo. Pero, debo decir que salí manejando como una poseída y cuando llegue al otro colegio (al verdadero) la cabeza me quería explotar y las lágrimas se querían salir.
Mujer triste mirando la ventana en un día malo

Felizmente, llegué para ver los últimos 15 minutos de juego.

Luego, el miércoles. Ese día había conferencia de padres y maestros en el grado de mi hija la segunda. La tutora de mi hija me había escrito diciendo que no era necesario que mi esposo y yo nos inscribiéramos en esta actividad porque ya nos habíamos reunido con ella unos días antes. Lo que yo NO entendí era que igual tenía que ir al colegio para que mi hija me enseñe los proyectos y actividades que trabajan en clase. Luego, ya me podía ir sin necesidad de conversar con la profesora.

Mi hija volvió a casa tristísima. Yo tenía que haber ido y no fui. Lo peor es que no podía hacer nada para remediarlo. Me sentí pésima. ¿Qué era lo que no había entendido? Releí mis correos y bueno, sí había recibido 2 correos sobre el mismo tema en dos días seguidos y como vivo apurada mi cerebro hizo un “atajo mental” y deseché uno de ellos. Me quedé (obviamente) con el que más me convenía. La gran perjudicada: mi chiquitita. Esa noche no dormí.

Sí, ya sé. No es que los astros se hayan alineado en mi contra ni nada por el estilo, es que simplemente mi nivel de distracción y atolondramiento ha llegado niveles alarmantes. No retengo absolutamente nada de lo que me dicen. Quedo con 3 personas a la misma vez, hago citas que anoto en mis 2 agendas (sí, tengo 2) y luego olvido olímpicamente. Si estuviera en el colegio seguro me diagnosticarían con TDA, o algún desorden de atención similar.

Y esto me hace sentir muy mal. Estoy realmente triste y esto contribuye a que vea estos días más oscuros y tristes de lo que en realidad son. Esta semana no le he cumplido bien a nadie. Bueno, lo que va de la semana. Todavía me quedan 3 días para reivindicarme (con fe, con fe): tengo mis dos agendas alineadas, no estoy asumiendo nada, estoy chequeando todo dos veces y estoy aceptando que yo también me puedo equivocar y puedo fallar incluso con quienes más quiero (mis hijos). 

Ahora me voy a dormir pensando que hay días malos y estos dos últimos fueron de esos, pero que también hay días buenos y muy buenos y que me debo perdonar, porque mañana puede ser uno de esos.  

lunes, 26 de junio de 2017

10 tips para un buen hábito de sueño en los niños

Hace unos meses atrás publiqué un post (acá: Mi cama es mía y solo mía) y varias fotos (verlas acá) de cómo mis hijos se habían apropiado de mi cama tanto, tanto que mi esposo y yo nos teníamos que ir a dormir a otro lado porque los 5 no entrabamos en mi cama. Naturalmente, esta apropiación ilegal de nuestro espacio (ilegal sí, porque yo no practico el colecho -o al menos no lo hago voluntariamente) estaba causando estragos en la salud, rendimiento y vida sexual mía y de mi esposo.
Mi esposo se dormía en el borde y yo me iba a otro cuarto

Afortunadamente para mí, poco después que publiqué ese post me contactó Camila Soto, la única “gentle sleep coach” en el Perú (www.buhosdormilones.com), para ayudarme a iniciar un proceso gentil y respetuoso de devolver a mis hijos a sus camas. Camila es una coach gentil de sueño, es decir, aboga por entregar a los niños habilidades para dormir solos y de corrido de una manera agradable y respetuosa (lo cual encaja perfecto con mi estilo de crianza). Ella y yo nos reunimos y me dio varios tips y sugerencias que apliqué con bastante éxito, y – como sé que el sueño es algo que nosotras las madres valoramos mucho - se los comparto acá.  

Pero, antes de dejarles los tips, debo señalar que mis hijos tienen 7, 5 y 4 años. Ya están un poco grandes (sobre todo el de 7) para cambiarles los hábitos. Aunque, esto no significa que no se puedan cambiar, para nada, pero sí significa que es más difícil y más trabajoso. Así que, si quieren recuperar su cama y volver a disfrutar de una buena noche de sueño ¡¡no esperen tanto como yo!!

Los tips gentiles para un buen hábito de sueño en los niños son:

1.       Tener una rutina previa al sueño clara y bien definida y (no salirse de ella). Yo la tuve con mis hijos desde el día que nacieron. Pero, conforme mis hijos crecían la fui cambiando y un poco que abandonando. Ya la retomé. 
2.       Alinear a toda la familia con la rutina pre-sueño. Todos debemos estar alineados: mamá, papá, abuelitos y nanas (si estos los ayudan con la hora de dormir). En mi caso, muchas veces mi esposo llega cuando yo los estoy acostando y los alborota a todos. Esto se acabó.
3.       La rutina pre-sueño ideal incluye cenar antes de bañarse, luego del baño leer algo o jugar algo muy tranquilo y estar en la cama a las 7:15p.m
4.       A partir de las 5:00 p.m. prohibido TV, videos, videojuegos y similares (estos los alteran y no los dejan descansar como se debe).
5.       En mi casa hemos creado una cartulina de los “buenos modales del sueño” con refuerzos positivos cuando cumplen estos modales.
6.       Antes de echarse a la cama para ir a dormir deben tomar agua, ir al baño y etc. Porque una vez acostados no deben estar saliendo, ni pidiendo cosas.
7.       Al acostarlos no meterse ni echarse a la cama con ellos. Debemos sentarnos en una silla al costado y ahí acompañarlos a que se duerman solos. A medida que van independizándose, la silla se va alejando.
8.       Al acostarlos, ponernos en “modo zombie” (esa es fácil) y no hablarles, no contestarles y evitar el contacto visual.
9.       Si se pasan a nuestra cama hay que devolverlos a la suya una y otra vez. Si se pasan 10 veces, los devolvemos las 10 veces.
10.   Así como hay una rutina para acostarse, debe haber una rutina para levantarse. El día debe empezar con una alarma o música y abriendo las cortinas.

La consistencia en estos puntos es vital. Debemos ser constantes y firmes para ayudar a nuestros hijos a dormir bien. Personalmente, solía fallar en la consistencia.  


La verdad que estos consejos y tips nos han ayudado mucho, mis hijos duermen mucho mejor, varias noches duermen corrido en sus camas (no todas aún) y, sobre todo, duermen más tiempo lo cual les permite más descanso y un mejor rendimiento general. Y no sólo ellos duermen mejor, mi esposo y yo también. Dormimos cómodos en nuestra cama y sin interrupciones (¡y sí, ahora tenemos más tiempo para hacer eso!).