martes, 17 de octubre de 2017

¿Tenemos hijos favoritos los padres?

¿Es mentira que los padres queremos por igual a todos nuestros hijos? Si habláramos con total honestidad, ¿los padres declararían abiertamente tener favoritismo o predilección por algún hijo?

Estos últimos días está circulando por la web un artículo titulado: “Quiero a mis hijos por igual… mentira” del diario español el mundo (clic acá paraleer artículo original). En el cual se señala que, si bien es cierto que todos los padres anhelamos lo mejor para nuestros hijos en cada momento: que estén sanos, que sean felices y prósperos; y este amor es un sentimiento positivo e intenso que incluye a todos los hijos por igual, sin importar el número de hijos que tengamos, es mentira, que queramos a todos nuestros hijos por igual puesto que cada hijo es diferente y cada uno de ellos requiere una atención y cuidado diferentes. Y en ese sentido, generaremos vínculos, afinidades y preferencias con algún hijo en particular.

Y es cierto que todos nuestros hijos tienen caracteres diferentes y necesidades diferentes; cada uno de ellos vive situaciones distintas en contextos distintos (por mucho que nos esforcemos en darles a todos lo mismo) y en ese sentido, van a necesitar una atención y cuidado diferentes, así como van a exigir de nosotros - sus padres - distintas formas de conexión, apoyo y demostraciones de afecto. Sin embargo, no estoy de acuerdo con afirmar – como sí lo hace el artículo - que los padres (o madres, en este caso pues hablo de mi experiencia como madre) tenemos predilecciones y/o favortismos por algún hijo.
Tenemos hijos favoritos los padres

Pienso, que una cosa es querer, amar y otra muy distinta es enseñar, educar y guiar. Y en ese sentido, uno puede amar a todos sus hijos con igual intensidad (sin importar el número de hijos, como bien lo señala el artículo) y, sin embargo, conectarse con cada uno de manera distinta pues, cada hijo es un mundo en sí mismo y sus necesidades de guía, educación y cariño van a variar no sólo en relación con sus hermanos, sino también en relación consigo mismo día a día. Algunos hijos necesitarán más apoyo al hacer las tareas del colegio, otro quizá necesite una presencia de los padres más cercana, así como otro necesitará más apoyo a la hora de dormir, y probablemente algún hijo va a reclamar más atención en general. Y el dedicarle más atención al hijo que la reclama más – en mi opinión – no significa para nada que le tengamos una cierta predilección, sino que simplemente (como buenas madres que somos) reconocemos su necesidad extra de nuestra presencia y apoyo.

Por supuesto, se generan conexiones únicas con cada hijo y esto no supone una discriminación o favoritismo de entrada. Significa que cada relación madre-hijo/a es un universo en sí mismo y como tal debe ser considerada, sin que ello conlleve la afirmación de alguna predilección en el momento de la entrega de cariño. En general, para mí el cariño hacia los hijos se resume en lo que decía mi abuela: los hijos son como los dedos de las manos: todos diferentes, pero todos igual de importantes y necesarios.


martes, 10 de octubre de 2017

Botiquín esencial para viajar con niños

Me encanta viajar con mi familia, es una de las cosas que más disfruto hacer en la vida. Me encanta la emoción de planear el viaje; elegir el destino, reservar el hotel, comprar los pasajes, chequear el clima del lugar de destino, etc. (Clic acá para leer los posts: El viaje de mis sueños, Tips para viajar a Disney con niños pequeños acá y acá;  Y ahora que soy madre he comprendido que para tener un viaje exitoso con niños es necesario mucha planificación y prevención, y en ese sentido es básico contar con un botiquín de medicamentos.

Llevar un botiquín de medicamentos esenciales cuando viajamos con niños (y con grandes también) nos puede salvar de pequeñas emergencias que de otra manera nos obligarían a correr como locas buscando farmacias, complicarnos si estamos en un país dónde hablan otro idioma o nos agarra un fuerte malestar en la mitad de la noche. Por eso, una de las primeras cosas que yo empaco para mis viajes es mi botiquín esencial para viajar con niños y se los comparto acá, pues me ha salvado de muchas.

Este botiquín me lo dictó mi pediatra la primera vez que viajé con mis 3 pequeños que en aquel entonces tenían, 1, 2 y 4 años y nos íbamos hasta Dinamarca (sí, lo sé qué locura) y es básicamente el mismo que uso hasta el día de hoy que mis hijos ya tienen 4, 6 y 8 años. Y sin más, acá va:

Botiquín esencial para viajar con niños


Botiquín esencial para viajar con niños:

Ojo: Este botiquín es aparte de los medicamentos que los miembros de la familia ya consumen para sus tratamientos.
  • Analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos: paracetamol e ibuprofeno (los clásicos)
  • Antihistamínicos más conocidos como antialérgicos (siempre llevo un par de botellas de cloroalergán y cetirizina) en el caso de alguna alergia.
  • Para el mareo: Gravol pediátrio
  • Corticoide: Dexacort para cortar alergias muy fuertes o inflamaciones agudas.
  • Crema con corticoide: hay varias y con contenido variado, yo tengo Neosporin y una crema con corticoide al 1% por si les pica algún insecto o algo, por ejemplo, en Dinamarca mi hijo agarró una ortiga venenosa y la crema con corticoide nos permitió aliviarle muchísimo la molestia. Ya en el hotel, le dimos un antialérgico en jarabe y a la mañana siguiente estuvo como nuevo.
  • Antibiótico de amplio espectro: el pediatra nos recetó azitromicina pues por lo general los niños se enferman de la garganta, oídos y estas infecciones se curan rápidamente con este antibiótico
  • Para los males estomacales: yo llevo varias cosas sobre todo para el estreñimiento, pues hemos terminado de emergencia en la clínica en Dinamarca con mi bebé por cólicos y estreñimiento. Así, que llevo lactulosa (Lipebin), Plidan (para el dolor) Gaseovet o Aerom (para los gases) un laxante pediátrico que compré en USA y también un antidiarréico pediatrico que compré en USA. Además, también llevó un reconstituyente de la flora intestinal. Sí, lo sé un poco traumada con el estómago, pero en mi familia es dónde más nos enfermamos.
  • Curitas y alcohol: para cualquier mini caída o raspón.
También siempre llevo bloqueador y, dependiendo a dónde vayamos, repelente. En nuestro último viaje a Urubamba llevé ambos y usé harto de los dos. Para los adultos también llevo paracetamol e ibuprofeno, mis medicinas para la gastritis y la lactulosa la pueden usar grandes y chicos ;). 

Bueno, eso es todo. Espero que les sirva y me cuentan si es que uds. llevan algo más. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

8 consejos para favorecer la atención y concentración de los niños

Hace unas semanas atrás posteé sobre la poca motivación que tenía mi hija la segunda para ir al colegio. Todas las mañanas se levantaba llorando y renegando que no quería ir al colegio, que era aburrido, que quería quedarse en casa conmigo. La sugerencia que me dieron varias mamigas fue averiguar que era lo que pasaba con ella en el colegio. ¿Por qué de pronto ya no quería ir? ¿Qué estaba pasando ahora que la hacía no querer ir al colegio, pues ella siempre había ido feliz?

Conversé con su profesora y comprendí lo qué estaba pasando con mi hija: estaba teniendo dificultades para aprender; específicamente estaba teniendo problemas de atención lo que le impedía aprehender información nueva. Luego de los respectivos exámenes y evaluaciones y ya con un diagnóstico (del que hablaré en otro post) decidí matricularla en un taller de atención y concentración que, la verdad está dando muy buenos resultados..
8 consejos para favorecer la atención y concentración de los niños

En ese taller, la profesora me compartió algunos consejos para favorecer la atención y concentración de los niños; además – como soy una neuro – investigué muchísimo sobre cómo incrementar el tiempo de atención de los niños y encontré que son 8 los consejos más recurrentes, útiles y efectivos para incrementar los tiempos de atención de los niños. Creo les serán muy útiles no sólo a niños con problemas de atención - como mi hija - sino también, a niños (y adultos) en general pues les ayudará a concentrarse mejor, prestar mayor atención y ser más eficientes con su tiempo de estudio o trabajo.

Sin más, acá van los 8 consejos para favorecer la atención y concentración:

1.       Remover distracciones visuales y auditivas: ruidos, artefactos eléctricos, juguetes y similares.
2.       Diversificar las tareas: cambiar de asignatura o tarea cada cierto tiempo. Los cambios ayudan a (re) iniciar el proceso de atención logrando mantener la atención por más tiempo.
3.       Intercalar descansos: La curva de concentración decae con el tiempo, es necesario parar cada cierto tiempo para retomar y empezar con mayor foco.
4.       Incluir actividad física: los niños con problemas de atención tienden a concentrarse más cuando les otorgan pequeños descansos para hacer un poco de actividad física: saltar sobre una pelota de ejercicios, hacer estiramientos o realizar saltos. Los expertos también recomiendan empezar con 15 minutos de juego activo cualquier tarea retadora para el niño.
5.       Crear rutinas y hábitos de estudio: Todos los días se debe estudiar a una hora fija para conseguir un buen rendimiento cerebral. Si una persona se acostumbra a hacer el esfuerzo de concentrarse todos los días a una misma hora, al cabo de unos días logrará que su mente se concentre con mayor facilidad a esa hora.
6.       Marcar tiempos: Es necesario establecer un tiempo para realizar cada tarea o actividad y que se exija realizarla en el tiempo previsto. El niño o niña no se puede demorar un tiempo indefinido haciendo las tareas o estudiando.
7.       Organizar tareas: empezar con lo más fácil primero. Es más motivador. Descansar y empezar con lo más complicado cuando el niño está más descansado.
8.       Acortar las tareas en segmentos pequeños con órdenes e instrucciones cortas y directas: Si la tarea tiene 3 hojas, dividirla en hoja por hoja o media hoja a la vez según sea necesario.

Bonus: Jugar juegos de memoria. Si bien la memoria no es un músculo, ejercitarla puede ayudar a incrementar la atención.
Adicionalmente, recordar que los especialistas en desarrollo de niños señalan que, en promedio, un niño de 4-5 años debería ser capaz de mantenerse concentrado en una tarea de entre 2 a 5 minutos multiplicados por su edad. Es decir, en promedio deberían mantenerse concentrados entre cuatro a veinte minutos. Sin embargo, debemos recordar que los lapsos de atención deben ser contextualizados puesto que varían según motivadores interiores: que el trabajo a realizar sea del interés del niño y exteriores: según la hora en qué se realice (no es lo mismo en la mañana, al medio día que en la noche).  

Fuentes:
Centro Skinner – talleres de atención y concentración http://www.centro.skinner.edu.pe/
www.additudemag.com Inside the ADHD mind