lunes, 15 de noviembre de 2010

El nido parte II: ¿Cuál es el apuro?

Como no puedo con mi genio he seguido averiguando con todos mis conocidos cuyos hijos tienen más o menos de la edad de mi hijo si es que van a mandar a sus hijos al nido y cuando lo van a hacer. Y todos aquellos que están en un rango de entre 6 meses más o menos que mi hijo van a asistir al nido el próximo año. Los mayores empiezan en marzo y los menores en agosto y por supuesto, todos ya tienen su matrícula pagada. El único niño de 1 año que conozco que no tiene planes para ir al nido, ni a nada parecido el próximo año (o sea, de 1 año y medio) es mi hijo.

Pero, es que no me parece que sea tiempo aún de mandarlo. Claro, que lo que todas te dicen es que es mejor que vaya al nido a que esté en la casa todo el día con las empleadas. No estoy de acuerdo, si tú tienes una buena nana y confías en ella no veo por qué no puedas dejar a tu hijo en un ambiente seguro y familiar donde está cómodo, protegido y dispone de toda la atención que requiere. Además, si tienes la suerte de no trabajar, o trabajar cerca o dentro de casa realmente no vale la pena exponerlo. Por supuesto, para algunas personas esto es totalmente irracional, pero realmente no entiendo la necesidad de adelantar etapas. ¿Por qué no esperar a que estén emocionalmente más maduros antes de mandarlos al nido? Antes de los dos años no están listos para seguir normas sociales, por muy adelantados que sean.

De todas maneras después de pensar sobre las necesidades emocionales e intelectuales de mi hijo y machacar y machacar con el tema a quien me quiera escuchar o –en este caso- leer. He decidido que la mejor alternativa es matricular a mi pequeño en clases de estimulación temprana (aunque creo que a su edad - 1año y 1 mes - y dados los niveles de adelanto de hoy, ya sería una estimulación tardía, jajaja). Para mí, es la mejor opción: es sólo 2 o 3 veces por semana, dura una hora, la hace con la mamá o el papá (o incluso con la nana si ningún familiar puede), socializa con otros niños y aprende cosas nuevas. Es perfecta para neuro-mamás como yo que sienten que sus niños todavía no están listos para el nido.

Claro que la estimulación temprana también es todo un tema. Si se usa para reforzar el vinculo madre-hijo, o se usa para que el niño aprenda cosas antes que el promedio, cosas que –según mi hermana la psicóloga– de todas maneras aprendería a su propio ritmo, pero hay padres estresados (ejem) que quieren que aprendan todo, y todo rápido. En fin. Hay estimulación con danzas y juegos, estimulación con música, estimulación en el arte, estimulación del instituto Loczy, el popular Mami & yo, es decir, hay para todos los gustos. Que no les quede duda, que el próximo año mi pequeño y yo estaremos muy ocupados, porque obvio que nos matricularemos a todos los tipos de estimulación que ofrece el mercado Limeño. Ay, pues es que si no lo matriculo en todas no sería una neuro-mamá.

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