martes, 19 de junio de 2012

Un día sin hijos

Hace un par de días estuve conversando con una amiga y como siempre nuestra conversación derivó al tema favorito de toda neuro_mamá: los hijos. Pero, esta vez, a diferencia de las otras, hablamos de temas no tan bonitos, sino de temas que –a veces - muchas de nosotras no nos atrevemos siquiera a aceptar: lo agotador que es criar a un hijo.

Esta amiga, que es madre soltera, 100% soltera, confesó que una de sus fantasías más recurrentes es poder desaparecerse un día completo, solo 24 horas, en las que pudiera dormir corrido y levantarse a la hora que se le viniera en gana, que pudiera leer todas las revistas que no puede por falta de tiempo, en fin, un día donde no tuviera nada más en que pensar que no sea ella misma… confesó también, que se siente pésima por tener este deseo, que tuvo que hablarlo con su psicóloga 200 veces para quitarse el sentimiento de culpa y aceptar que es normal y hasta sano, desear desaparecer por un día para poder concentrarse en sí misma y continuar.
Lo curioso es que tras esta confesión, inmediatamente todas las que estábamos ahí asentimos. Es agotador criar a un niño, incluso para aquellas que tenemos pareja, familia y ayuda doméstica. Lo que lo vuelve particularmente duro, es el hecho que a diferencia de cualquier otro trabajo, criar un hijo es un trabajo sin descanso, dónde una está de guardia las 24 horas del día, los 365 días del año. No hay domingos, ni feriados que valgan, no te puedes tomar un “almuerzo largo” y mucho menos dar una “escapadita” y, por supuesto, tampoco hay días de enfermedad. Esto, junto al vínculo emocional que desarrollas con el niño - en el que sientes sus estados de ánimo y cada uno de sus problemas (por muy pequeño que sea) - hace que termines emocionalmente drenada.
El deseo que mi amiga se atrevió a confesar, es un deseo que muchas (todavía no me atrevo a decir todas) madres tenemos en algún momento de nuestras vidas. ¿Quién no añora su vida pre-maternidad? ¿Quién no añora ser una sola de nuevo? Cómo no añorar, el poder descansar sin preocuparse de otro ser humano, uno tan pequeñito que no puede hacer nada por sí mismo, y que depende de ti –en muchos sentidos- para sobrevivir.  
Es normal tener esta fantasía, así como es normal, que ahora que escribo  tenga un sentimiento de culpa terrible. Sentimiento de culpa, que no me deja, porque sí; a veces, solo a veces - deseo desaparecer un día completo, así sola, sabiendo que mis hijos están bien y mejor aún, sabiendo que solo por ese día, solo por un día no me necesitan, no me extrañan y no se acuerdan de mí. Solo un día, para estar libre y tranquila, y solo por ese día ser yo y solo yo de nuevo. Sí, solo un día. ¿Qué terrible, no?

1 comentario:

  1. nada de eso, yo se lo que se siente, porque tambien lo siento ( y eso que yo solo tengo un hijo), pero existen dias en mi vida en los que necesito aunque sea una hora para mi solo para mi, poder salir de compras sin la preocupacion de tener que volver a el almuerzo , o poder relajarme sin ninguna preocupacion... añoro y extraño mi vida de soltera, pero tambien entiendo que ya no tengo vuelta atras.

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