jueves, 27 de junio de 2013

Mis días con tres

No quiero dejar que el tiempo pase, y se me olvidé - porque cuando se trata de parir niños la memoria (o mi memoria al menos) es corta - cómo son mis días y mis noches con tres (3) pequeños en casa.  

Mi día empieza muy temprano por la mañana a eso de las 6:30 a.m. Mi hijita, de un año y 7 meses aparece al lado de mi cama diciendo: “mamá, upa, mamá”. La meto a la cama y la abrazo mientras ella me acaricia el pelo y habla a todo volumen.  Imposible hacerla volver a dormir. Despierta a su hermano de 3 años y 8 meses que se pasó a mi cama en la madrugada. Él se levanta y dice: “Es hora de la leche. Mamá es hora de la leche”. Yo sigo sin abrir los ojos y le contesto: “sí hijito, anda tráela”.  Gracias a Dios la nana deja las leches en la puerta de mi cuarto muy temprano. Les prendo el televisor y sigo “durmiendo”. 
A eso de las 7:30 a.m., la bebé de 6 semanas empieza a moverse, grita y sé que es hora de su siguiente toma.  Mientras le doy de lactar, la nana y papá cambian a los mayores. Una vez termino de dar de lactar, superviso el desayuno de los “grandes”, las loncheras y los mando al nido. Luego, desayuno, me ducho, me cambio y si tengo algo de energía hago mis ejercicios post natales. Cuando termino todo esto ya es la siguiente toma de mi bebe, y luego sin darme cuenta ya es medio día y mi hijita ya regresó del nido: “mamá, meme acá”. “Sí hijita, ven a dormir acá”. Cuando ya ella terminó de dormir, escucho la voz de mi hijo: “mamá, mamá ya llegué”. Es la 1:30 p.m. y la bebé tiene hambre de nuevo. 


Fat mom with 3 little children
Las tardes son un poco más tranquilas, gracias a Dios hay algún cumpleaños o una clase de fútbol. Intento descasar: misión imposible. Entre la chica de limpieza, el panadero, el cartero y el testigo de Jehova me lo impiden. A eso de las 5:00 p.m. caigo muerta. Pero, a las 6:00 p.m. otra vez toca leche y comienza la locura: a comer, bañarse y dormir. Trato de estar en todas, pero no puedo. A veces les doy de comer, a veces los baño, a veces nada. Ya bañados, toman sus leches para dormir y yo le doy la última toma del día a la bebé. Ya son cerca de las 8:00 p.m. y gracias a Dios, es hora de dormir. Todos caen como troncos, yo incluida.

A eso de las 8:15 p.m. mi esposo me levanta para comer juntos, a veces lo logramos. Conversamos un rato, muy poco porque caigo rendida a las 9:30 p.m (o antes). Duermo profundamente… hasta alrededor de la media noche cuando la bebe se levanta con hambre, la teta otra vez. Rápidamente caigo dormida de nuevo, a eso de las 2:00 a.m., mi hijo mayor se mete a la cama y hay que llevarlo a hacer pila, porque si no…

A las 3:30 a.m. se vuelve a levantar la bebe. Toma rápidamente, pero luego de botar los chanchos abre los ojos y decide mirar alrededor por un rato. Pasados 45 minutos vuelve a dormir. Se levanta nuevamente a las 5:00 a.m. esta vez es por frío. Yo, a esta hora ya no puedo más. Se la doy a su papá, él se la pone en el pecho y la hace dormir. Continuó durmiendo profundamente hasta que escucho una vocecita: “mamá, upa, mamá”.

Son las 6:30 a.m. y mi día vuelve a empezar.

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