martes, 6 de agosto de 2013

Algo para compartir: consecuencias de tener un blog público

Facebook me pregunta ¿qué estás tramando? Y la verdad es que no mucho. Ahora con mis bebés (sí, ¡porque todavía son bebés!) de vacaciones del nido,  con mi verdadera bebé de dos meses que todavía no tiene muy claro eso de que “las noches se han hecho para dormir” y las mil cosas que tengo que atender de la casa, no tengo mucho tiempo para tramar nada. Estoy, como le dije a una amiga hace poco,  sobreviviendo. Cuál miembro de alcohólicos anónimos, me repito a mí misma sin parar: “un día a la vez”, “un día a la vez” para no abrumarme pensando en todos los días de malas noches que me quedan por delante y las mil actividades diarias que debo hacer por mis hijos, la casa y obvio, por mí.

Pero bueno, eso no era lo que quería compartir. Lo que quería compartir es el efecto que tuvo mi anterior blog “¿Cómo te puedoayudar para qué la pases mejor?” sobre mi marido. Así es, mi querido esposito leyó mi blog. La verdad que no lo esperaba porque nunca lo lee, pero como yo no soy piña, si no re-piña. Ese día se le ocurrió leerlo. Y, bueno se molestó un poco, mi miró raro y dijo “¿cómo escribes eso en un sitio público?... pero lo cierto es que eso nos permitió conversar sobre cómo me sentía yo anímicamente (porque la verdad de los hechos es que tener un recién nacido es duro; no sólo física, sino también emocionalmente) y permitió que compartiéramos más como pareja y como padres.


Así que pensándolo bien, esta vez la suerte sí me acompañó, ya que no sólo me permitió un diálogo honesto con mi esposo, sino también permitió un cambio de actitud (aunque él no lo quiera admitir) muy positivo de parte de él: me acompaña cuando estoy dando de lactar, me conversa para que no muera de aburrimiento mientras lo hago, ahora sí se encarga full (mejor que cualquier nana) de los mayores, organiza planes dentro de casa y lo mejor de todo: en las noches no espera a que yo acueste a todos para pedirme su comida (sí, eso hacía mi amor). Gracias a todo esto mi estado de ánimo ha cambiado mucho, estoy más descansada y optimista (aunque claro, todavía tengo mis días negros) y lo mejor: me siento mucho, mucho más feliz. Así, que mi rey si estás leyendo esto: gracias por tomártelo bien y apoyarme. Y, a aquellas que todavía sus parejas, esposos, juntes, etc. no les hacen mucho caso mi consejo es: abran un blog y escriban… jejeje

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