miércoles, 20 de noviembre de 2013

Criando a un niño con espíritu

La primera vez que oí el término niño con espíritu fue cuando buscaba en internet libros de crianza que me ayuden con mi hijo mayor: un niño con espíritu (que no es lo mismo que tener un carácter fuerte). No es que él tenga un problema particular, ni mucho menos; si no es que simplemente en sus 4 años de vida nos ha exigido mucho más, que lo cualquier niño promedio exige en toda su infancia: es intenso, persistente, sensible, perceptivo y odia el cambio. Características que según, Mary Sheedy Kurcinka autora de “Raising your Spirited Child”, tienen todos los “spirited child” o “niños con espíritu” (no sé si está sea la traducción oficial al español). Mi hijo tiene todas estas características y más, y ahora sé que es un niño con espíritu. Un niño, imaginativo, cuestionador y muy exigente; un niño que en un solo día te puede llevar a tocar el cielo ida y vuelta y sin parar, y esa misma tarde sacarte de quicio como ningún otro ser humano lo había hecho en tu vida...

De repente algunas mamás que me leen se identifican, otras quizá no tanto. Otras dirán “mi hijo tiene un carácter…”. Pero, ser un niño con “espíritu” como explica la creadora del término  va más allá de tener un carácter fuerte. Es tener un extra que los hace destacar desde que están en la panza, una intensidad para vivir la vida, un apasionamiento desbordante que los hace únicos y por qué no decirlo, agotadores también. Como dice la autora, si todos los niños fueran pelotas rebotadoras un niño o niña con espíritu sería la pelota que en cada rebote llega al techo.

Niño con espíritu sacando la lengua feliz

Pero vivir con esta intensidad, con este espíritu no es fácil. No es fácil porque vivir la vida con tanta pasión abruma. Las emociones son intensas: la felicidad es máxima (hasta el llanto), lo mismo que la tristeza. Pero, lo más difícil para estos niños (y sus padres) es lo poco comprendidos y valorados que son por el sistema educativo nacional. En el sistema educativo se privilegia a los niños “tranquilos”, sumisos y poco cuestionadores, aquellos que obedecen sin chistar y destacan por su prudencia.  

Los niños con espíritu y más aún si son extrovertidos - como mi hijo - van muertos. Ellos siempre van a tener una opinión para todo y la energía para llevar a cabo sus ideas hasta el final, su ímpetu es tal que les es difícil contenerse y su risa o su llanto suelen alborotar a todo el salón. No todos los docentes comprenden estas personalidades, y fue precisamente eso lo que nos pasó el año pasado. Mi hijo tenía 2 años y 10 meses, y fui citada en varias ocasiones porque a la Miss le era imposible dar una orden sin tener a mi hijo preguntando ¿por qué? O ¿para qué?, porque él sólo se concentraba en lo que le interesaba y/o porque era demasiado movido.

Tanto la psicológa del nido, como la Miss y hasta la terapeuta de lenguaje me sugirieron terapia física porque se desparramaba en su asiento y no se sentaba lo suficientemente derecho en su opinión, además no se le daba la gana de sentarse en la alfombra (testarudo). También me sugirieron, un análisis neurológico porque “siempre se está moviendo” y natación para “contrarrestar su exceso de energía”. De igual manera me sugirieron, terapia emocional y de lenguaje porque mi hijo tenía demasiado vocabulario, hablaba demasiado y lo hacía demasiado rápido (conozco varias señoras así) y por último, me sugirieron que busque otros colegios a los que postularlo porque los que yo quería eran demasiado pedidos, y fácil él no la hacía.

En un momento, entré en crisis y lloré por varios días seguidos. Llamé a terapeutas infantiles y le hice mil evaluaciones a mi hijo. ¿Por qué era tan difícil? ¿Qué le costaba quedarse sentado como los demás niños? ¿Por qué tiene que cuestionar todo? ¿Por qué habla sin parar? ¿De dónde saca tanta energía? ¿Por qué es tan movido? Afortunadamente, tuve un excelente soporte emocional y esto me permitió ver el lado positivo en esas características que eran descritas tan peyorativamente. Esas características hacian a mi hijo único. Así, que después de tortúrame mentalmente por un tiempo decidí no caer en el juego del exceso de terapias, y dejar que mi hijo pase un Verano Divertido (ver post acá). En el ínterin descubrí este maravilloso libro que me hizo entender muchas cosas y me ayudó a ver con otros ojos la vitalidad de mi hijo. Que debo decir, a veces, hasta a mí me abruma.

Ahora, hemos tenido suerte. Le ha tocado una Miss que realmente saca provecho de su entusiasmo y su energía desbordante, así como de su tenacidad; no se deja abrumar por sus cuestionamientos y goza con sus opiniones y sugerencias. Y yo, he aprendido a darle la vuelta a los comentarios negativos: “muy movido”, contesto: es entusiasta. “Demasiada energía”, contesto: es apasionado, es “muy terco”: sabe lo que quiere o, cuando alguien lo critica por su forma de ser tan bulliciosa, le respondo: es que él es un niño con espíritu y… no lo cambio por nada.

10 comentarios:

  1. Lo bonito de tener ese “espíritu“ (que creo es la traducción correcta) es que nos recuerdan cada día lo llenos de vida que estamos y cuánto podemos disfrutar todo. Terrible sería ver a tu hijo con aplanamiento emocional, incapaz de experimentar las ricas sensaciones de la niñez donde todo es nuevo y nos sorprende. Eres una gran mamá! Estoy segura que tus hijos lo sienten así desde ahora!

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    1. Gracias por el comentario. Definitivamente, los prefiero con un gran espíritu!!

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  2. Cuando mi hija mayor cumplio 1 ano confirme lo que supe desde que era una bebe, que era como dicen los gringos una niña con espíritu...asi que compre un libro muy bueno que me ayudo a entenderla: The happiest toddler on the block....ahí hablan de los spirited kids. Ahora que mi hijo menor tiene 3 y que cada dia demuestra su increíble energía y fuerza estoy vlviendo a leerlo....leere también el que recomiendas...mis hijos son asi: movidos, enérgicos, tercos y bullangueros y a mi me encanta que tengan tanta fortaleza de carácter y tanta energía como para demostrar hasta el final exactamente que querían y como lo querían, y yo tampoco los cambio por nada !!!!

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  3. Mi hija Maia tiene 4 años y es exactamente asi y mas, tambien me recomendaron esas terapias y hasta neurologo, despues de asistir a 6 meses de terapias tres veces por semana y harta de que me critiquen y critiquen a mi niña, diciendome : es demasiado movida, terca, testaruda, no puede dejar de cuestionar todo lo que le dicen, los mande a rodar a todos, me harte. Ahora estoy mas tiempo con ella y con mi hija menor de año y medio, saco el maximo provecho a su energia, vamos de paseo siempre, la saco a la playa, juego con ella , leemos libros, le encantan temas sobre el universo, ciencia, hasta me dice que cuando sea grande quiere ser cientifica y descubrir si estamos solos en el universo. Bueno no hay que hacerle mucho caso a personas que no entienden este tipo de energia poderosa que tienen estos niños, porque su corta mente se queda en lo que les enseñaron que esta bien y que esta mal. No pueden pensar por si mismos y no conciben la idea de que ahora estan naciendo niños cada vez mas inteligentes. Te felicito por tener un niño asi, son tan amorosos! Saludos a todas las mamis

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    1. Recién leo tu comentario Gabriela. Es cierto, yo también ya mandé a rodar a todos con las terapias y aunque termino muerta nos va muy bien!

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  4. q buen post... y das en el clavo con mi hijo... es un niñito de 2 años y 4 meses con un espiritu ... y tu post me ayuda a seguir por ese camino ya q yo también tuve en terapia pensndo q quizas soy una mala madre .. o porq mi hijo s comport de esa manera

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  5. Tengo un hijo de dos anos y tres meses que es muy energico, apasionado y en extremo observador y muy demandante, ahora me doy cuenta que tengo un hijo con espiritula yme siento bendecida por ello, solo que me fastidia que en la escuela de estimulacion a la que asiste dos veces por semana las otras mamas lo mal miran, porque son mujeres envidiosas o de poco criterio y la verdad me cuesta un poco lidiar con ello, sobre todo con los calificativos que esas mujeres hacen a mi bebe

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  6. Me parece un crímen que a bebés tan pequeñitos como los 2, 3, 4 años, se les intente hacer pasar por adultos.
    Las madres que abogamos por una crianza respetuosa, ésto es, respetuosa con las necesidades individuales de tu hijo, y respetando su sabia guía interior (que todos los niños tienen). Los niños aprenden como todas las personas, cuando les interesa el tema. Desgraciadamente hay muchas Misses (como las llamáis en tu país) que no respetan esa sabiduría, y les toman por ignorantes, abusan de su poder para presionar al infante, y conseguir lo que el sistema quiere, un objetivo, rendimientos excelentes, obediencia ciega, valores que les son muy útiles cuando de mayores necesitan trabajadores en serie para sus fábricas super industrializadas, super globalizadas, verdaderos monstruos que están perjudicando la evolución humana en pos del poder del dinero para unos pocos.
    Y todo ello lo consiguen en las aulas. Mediante lo que tú estás diciendo, y algunas madres (que espero cada vez seamos más) vemos. Que nuestros hijos no son máquinas estandarizadas.
    Un abrazo para ti y para tu familia.

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