lunes, 11 de noviembre de 2013

Aumento de talla de zapatos luego del post parto

foto de un centímetro

Lamentablemente esta frase no fue dicha por mi hijo de 4 años, ni se refiere a mi hija de 2, ni tiene nada que ver con mi bebé de casi 6 meses, ni con ningún niño que conozca y del cual alguna vez he blogueado. Esta frase tiene que ver única y exclusivamente conmigo, sí, conmigo. Desde mi primer embarazo a la fecha he empezado a crecer, y no solo a lo ancho, que finalmente es algo que sí me esperaba (¡aunque no tanto!) sino también a lo largo y sobre todo en los pies. Me están creciendo los pies.

Ya no solo la ropa no me queda sino tampoco me quedan mis zapatos, ni mis guantes, ni mi gorro de natación. Sé que suena rarísimo, pero es cierto. Con lo primero que me di cuenta fue con los zapatos: como premio a mí misma luego del parto decidí regalarme zapatos, así que fui a comprarlos y me sorprendí al notar que ninguno de los modelo me quedaba en la que era mi talla: 37. Atribuí el cambio de talla a la marca, a la horma (horma grande le dicen) etc. un poco preocupada llegué a mi casa y decidí ponerme un par de zapatos de esos que no suelo usar muy seguido porque son muy elegantes, y bueno me quedaban re-apretados.

En un principio pensé que se debía a la retención de líquidos, a mi nuevo trajín diario e incluso a mi sobrepeso. Pero, ahora a 6 meses de haber dado a luz, con sólo 3.5 kgs que perder sé que no tiene nada que ver con eso. Lo más curioso, es que mis guantes (los saqué para mi viaje) tampoco me quedan. Pensé que se habían encogido por la lavadora, o que quizá también la retención de líquidos me había hecho crecer las manos pero, no. La secadora no fue (porque mis guantes de cuero tampoco me quedan) y ya sé que no estoy reteniendo líquidos. Finalmente, para acelerar mi pérdida de peso decidí volver a nadar y cuál sería mi sorpresa al notar que el gorro que no usaba porque me quedaba muy flojo ahora me aprieta, sí tal como lo leen: me aprieta.


Puesto que mi ropa no se ha encogido y mis zapatos tampoco la única conclusión a la que he llegado es que ¡estoy creciendo! Mis manos, mi cabeza y sobre todo mis pies. Ahora, sólo falta que crezca un par de centímetros de largo cosa que ya no tengo que bajar más de peso porque con los centímetros extra se compensa, ¿no? Si me han crecido los pies, ¿por qué no voy a crecer de altura? Cruzaré los dedos y mientras tanto, a comprar nuevos zapatos.

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