viernes, 23 de agosto de 2013

Mi problema con el rosado

Por:  Balli Arca, una Neuro_mamá invitada
(click acá, para saber quién soy)

Mucha gente a la que conozco, me pregunta cuál es mi problema con el color rosado y porqué siempre trato de buscarle a Emma, mi hija de 15 meses, ropa de otros colores (no siempre con mucho éxito, debido a que casi toda la ropa para bebé mujer es de ese color).  Aquí mi respuesta: el color rosado en sí no tiene nada de malo. No creo que el simple hecho de vestir a mi hija de color rosado la convertirá, por arte de magia, en un ama de casa desesperada de los años cincuenta (con todo el respeto que nos merecemos las amas de casa y madres por nuestro poco reconocido y sacrificado trabajo). No hay nada en el color rosado que lo haga inherentemente malo, salvo quizás, el hecho que realmente no es un color que me haya gustado mucho a lo largo de mi vida (excepto tal vez por un corto periodo de tiempo a los veintipocos años).

Entonces, para empezar, estéticamente no es ni de mis colores favoritos ni de mis “más o menos”.
Como decía, trato de buscar para Emma alternativas de otros colores porque PARA MÍ, este color es parte de una amplísima maquinaria cultural que contribuye a encasillar a las niñas en roles tradicionales femeninos y que desde la más tierna infancia invade sus habitaciones, trajes, juguetes y más; imponiéndose, de manera sutil e inconsciente, en sus mentes como un color con el que, de todas maneras se identifican. Quién sabe si les gusta o no, pero que el rosado las interpela, las interpela: “¡Hey tú, mírame, soy rosado, soy para ti!”

Bueno Balli, me dirán ustedes, pero ¿qué tiene de malo que el rosado las llame o interpele? Lo malo, contestaré, es que estos pequeños sujetos rosados que son nuestras hijas, viven en un mundo que constantemente les quiere vender cosas. Cosas que son “para mujercitas”, cosas que no contribuyen a ampliar su visión del mundo, su visión de futuro, su visión acerca de todas las posibilidades que el mundo tiene para ofrecerles. Por lo general – y cualquiera que pasee por el pasillo rosado de la tienda de juguetes estará de acuerdo – son juguetes que encajan en unas cuantas categorías: 1) Cuidado de bebés (muñecos bebés, coches, etc) . 2) Cuidado del hogar (aspiradoras, planchas, cocinas, etc.) 3) Belleza (maquillaje, secadoras de pelo, kits de joyas, etc.)  y 4) Muñecas adolescentes hipersexualizadas. 

Entonces, retomando el tema del rosado, diré que es un color que interpela a nuestras niñas (porque desde que nacemos se nos enseña que ese color nos representa mejor que cualquier otro), con lo cual cuando éstas se acercan al pasillo con el que más se identifican  y se encuentran con las opciones que menciono más arriba se encasillan y limitan. Nuevamente, y previendo algunas respuestas de quienes me leen, diré que no tiene nada de malo cuidar bebés, querer criar bebés, jugar a imitar a mamá, jugar a limpiar y cuidar el hogar, jugar a la peluquería y cuántas cosas más. No tiene nada de malo excepto cuando la oferta limita nuestras opciones. Poco a poco, como una guerra por atrición y conjuntamente con sus socios estratégicos (la publicidad, el marketing, la industria de belleza, etc.), contribuye a reforzar los tradicionales roles femeninos que a través de la historia han restado poder, protagonismo y fuerza a las mujeres. ¿Y qué decir de las muñecas y seres que habitan las cajas rosadas y brillantes de juguetes que nuestras hijas corren tan felizmente a comprar? Sí, esas fashionistas regias, esculturales, flacas y voluptuosas con sus enormes ojos inocentes, sus minifaldas y sus botas altísimas, todas iguales, todas iguales, todas iguales. Eso ya es un tema relacionado pero demasiado carnoso para sólo dedicarle un par de líneas al final de este ensayo. Pero sí diré una cosa: ¿Qué oportunidad tenemos las madres que intentamos forjar en nuestras hijas una conciencia saludable, sana y positiva de sus cuerpos, sus caras y sus mentes– sean como sean –si por donde volteamos y en los ubicuos medios solamente se celebra una forma de ser y parecer? Difícil tarea la que tenemos. Por esto es que quisiera que Emma se identifique con muchos colores y no solamente con el dichoso rosado.


¿Quién soy? Bárbara Arca, Neuro-mamá invitada

Mi nombre es Bárbara Arca Blondet. Soy un ama de casa y mamá con Maestría en Comunicación, Cultura y Tecnología por la Universidad de Georgetown, en EE.UU. Sueño con un mundo que sea tolerante y respetuoso de las diferencias. Pienso firmemente que sí podemos cambiar el mundo, y que esto empieza con la información y subsecuentemente con nuestras acciones en el día a día.


lunes, 19 de agosto de 2013

Mi post, post-parto

En este momento me encuentro en lo que para mí se llama el post, post-parto. El tiempo que viene después del post parto o puerperio. El post parto o puerperio, son los 40 días posteriores al nacimiento del bebé. Se supone que en este tiempo el útero regresa a su tamaño natural y la mujer queda fuera de peligro, se pierde el agua que una retiene durante el embarazo y ya quedas lista para retomar tu vida como siempre. Pero, en mi caso y luego de haber engordado más de 20 kilos en mis dos primeros embarazos, el post parto se prolonga. Luego de los 40 días de ley,  ya sé que vienen muchos más y me lo debo tomar con calma. Además como he sido cesárea las 3 veces, me lo tomo con más calma aún, es así que recién al 3er mes empieza para mí el post, post-parto.

Comienzo haciendo deporte, aunque sea sólo media hora. Al principio me cuesta mucho, pero en dos semanas ya estoy haciendo 45 minutos como si nada. Y, naturalmente no bajo de peso ni un gramo hasta 6 semanas después de haber empezado a hacer deporte y comido sano. En el ínterin saco cita con todos los médicos que pueda para ver cómo mejoro.  Ahora estoy sufriendo en esa etapa horrible en la que ando a dieta y hago un poquito de deporte y no bajo nada.

En mis primeros dos embarazos bajé de peso yo sola, comiendo sano y haciendo full deporte Después de mi segundo embarazo me fue más difícil recuperar mi peso (también engordé más) y justo cuando me faltaban 3 kilos para estar en mi peso, ¡zaz! salí embarazada de nuevo, así que ahora estoy nuevamente luchando para recuperar mi peso. Ahora sí lo estoy haciendo con ayuda profesional, porque ya después de 3 embarazos y con más de 30 años la cosa se complica bastante.

Y bueno, aparte de ir a un nutricionista también como parte de mi post, post -arto he ido con el dermatólogo para ver las manchas que me han salido luego de este último embarazo,  al fisioterapeuta porque por dar de lactar tengo la espalda destrozada, además que tengo una diastasis en los rectos muy fuerte que se ha juntado con la hernia que me salió en el ombligo por los embarazos, debido a esto también he tenido que ir al cirujano para ver si es necesario operar y hasta cuando puedo esperar para hacerlo, además también tengo pendiente la ida al dentista porque los embarazos destrozan los dientes y finalmente, debo de ir a un angiólogo porque con los cambios de peso y presión tengo várices en las piernas y una venita se me ha roto en el dedo.


La verdad que jamás me imaginé que terminaría tan matada luego de mis embarazos, claro admito que me excedí en la subidera de peso, (pero gran parte de la culpa es de mi 1er ginecólogo; no lo recomiendo para nada) que no se dio cuenta que hago diabetes gestacional y por eso subo tanto de peso, cosa que sí se dieron cuenta en este mi tercer embarazo y no engordé tanto.  Pero, bueno, fuera de eso, el embarazo de por sí afecta mucho al cuerpo de la mujer, y sobre todo al cuerpo de esta mujer que ahora está luchando a diario para recuperar (algo de) su figura, su cutis y como diría Austin Powers su “mojo”. Ya les seguiré contando como me va, todo sea por poder ponerme un bikini en el verano 2014!

Ejercicios ahí voy!!!!

The 20-Minute Pilates Workout: 4 Weeks to a Bikini Body.

martes, 6 de agosto de 2013

Algo para compartir: consecuencias de tener un blog público

Facebook me pregunta ¿qué estás tramando? Y la verdad es que no mucho. Ahora con mis bebés (sí, ¡porque todavía son bebés!) de vacaciones del nido,  con mi verdadera bebé de dos meses que todavía no tiene muy claro eso de que “las noches se han hecho para dormir” y las mil cosas que tengo que atender de la casa, no tengo mucho tiempo para tramar nada. Estoy, como le dije a una amiga hace poco,  sobreviviendo. Cuál miembro de alcohólicos anónimos, me repito a mí misma sin parar: “un día a la vez”, “un día a la vez” para no abrumarme pensando en todos los días de malas noches que me quedan por delante y las mil actividades diarias que debo hacer por mis hijos, la casa y obvio, por mí.

Pero bueno, eso no era lo que quería compartir. Lo que quería compartir es el efecto que tuvo mi anterior blog “¿Cómo te puedoayudar para qué la pases mejor?” sobre mi marido. Así es, mi querido esposito leyó mi blog. La verdad que no lo esperaba porque nunca lo lee, pero como yo no soy piña, si no re-piña. Ese día se le ocurrió leerlo. Y, bueno se molestó un poco, mi miró raro y dijo “¿cómo escribes eso en un sitio público?... pero lo cierto es que eso nos permitió conversar sobre cómo me sentía yo anímicamente (porque la verdad de los hechos es que tener un recién nacido es duro; no sólo física, sino también emocionalmente) y permitió que compartiéramos más como pareja y como padres.


Así que pensándolo bien, esta vez la suerte sí me acompañó, ya que no sólo me permitió un diálogo honesto con mi esposo, sino también permitió un cambio de actitud (aunque él no lo quiera admitir) muy positivo de parte de él: me acompaña cuando estoy dando de lactar, me conversa para que no muera de aburrimiento mientras lo hago, ahora sí se encarga full (mejor que cualquier nana) de los mayores, organiza planes dentro de casa y lo mejor de todo: en las noches no espera a que yo acueste a todos para pedirme su comida (sí, eso hacía mi amor). Gracias a todo esto mi estado de ánimo ha cambiado mucho, estoy más descansada y optimista (aunque claro, todavía tengo mis días negros) y lo mejor: me siento mucho, mucho más feliz. Así, que mi rey si estás leyendo esto: gracias por tomártelo bien y apoyarme. Y, a aquellas que todavía sus parejas, esposos, juntes, etc. no les hacen mucho caso mi consejo es: abran un blog y escriban… jejeje