domingo, 19 de enero de 2014

Dejar el pañal, ¡sí se puede!

Muchas personas esperan la llegada del verano para quitar el pañal a los niños. No importa si éstos están listos, si tienen la edad para hacerlo o si deben hacerlo. Igual las mamás, azuzadas en su mayoría,  por nanas (las peores), abuelas, tías, primas y amigas, lo van a intentar. Algunas con relativo éxito, otras, no tanto. En mi experiencia personal la tuve fácil. Mi hijo mayor dejó el pañal de un día para otro; el día que yo estaba en la clínica dando a luz a su hermana. La nana nueva me dijo: “le he cambiado el pañal y ha salido seco todas las veces, después lo he hecho hacer pila en el wáter parado y lo ha hecho bien”. Listo, ponle sus calzoncillos. Y así, fue. De un día para otro se acabó, adiós pañal. Claro, hubo accidentes, pero el pañal era historia. Tenía exactamente 2 años y 3 semanas y era Octubre.

Ahora estoy, como muchas a las que tan duramente critiqué, aprovechando la llegada del verano y sufriendo para quitarle el pañal a mi Nina, quien ya tiene 2 años 3 meses y, en mi humilde opinión, ya está lista. Lo sé, porque es capaz de aguantar la pila por 3 horas con tal de no tener que hacerla en un colector para un análisis de orina. Y porque, además, controla muy bien sus esfínteres que sólo la dejan hacer sus necesidades cuando le hemos puesto el pañal, o cuando se mete a la piscina, tina, ducha, mar o similares.

Sé que muchas psicólogas de las nuevas corrientes, como mi prima, me dirán: “déjala, si no está lista, déjala. Cada niño tiene sus tiempos, sus ritmos y bla, bla, bla” y bueno, no sé si tengan razón porque lo cierto es que he hecho mi investigación, (obvio como buena neuro_mamá) y he visto que los pediatras que más avalan el uso prolongado del pañal están en la página web de Pampers USA (oh, ¡sorpresa!) y que los  investigadores serios señalan que hace 30 años (o sea mi generación) dejaba el pañal en promedio un año antes que esta generación. Y, que en países desarrollados como USA el pañal se deja también, en promedio un año más tarde que en países subdesarrollados como el nuestro.

La explicación que han encontrado al porqué en el atraso en dejar el pañal es básicamente por la masificación del uso de los pañales descartables, ya que son tan buenos (de verdad) que los niños no se dan cuenta que están mojados, no se sienten incómodos y por ende no tienen necesidad de dejarlos. Además, para las mamás son tan prácticos y fáciles, que realmente no se justifica el esfuerzo y la chamba de “entrenarlos” para que los dejen. Mientras que los pobres de mí generación los dejamos rapidito presionados por mamás desesperadas por no tener que hervir más pañales. La leyenda cuenta que yo (¡oui, moi!) dejé el pañal al año y 3 meses, ¿dónde está mi nobel? En el caso de los países subdesarrollados va, además del tema económico (no hay plata para 3 años de pañal), por un tema cultural y de estilo de crianza. Hay más ayuda en la crianza de los niños y más gente interviene en ésta, las mamás no cargamos tan solas con esta dura tarea.


Y precisamente, porque vivo en un país subdesarrollado y cuento un amplio sistema de redes personales (léase, abuelas, tías, amigas y nanas) he decidido que es momento que Nina deje el pañal. Tengo ayuda para hacer esa chamba, tengo el tiempo y sobre todo tengo la convicción de que la cultura y las normas sociales rigen nuestra vida hasta en los ámbitos más privados como es la dejada del pañal (¿ya he dicho que soy socióloga?). Así, que este verano mi Nina deja el pañal sí o sí, y muy al estilo del Cienciano diré: ¡sí se puede! 

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