jueves, 27 de marzo de 2014

¡Ya es un grande, ahora va al colegio!*

Hoy mi hijo, al igual que el 90% de los niños de Lima, empezó el colegio y con eso empezó también una nueva etapa en nuestras vidas.  Dejó de ser un pre-escolar  (aunque en otros países todavía lo sería, pero ese es otro tema) y pasó a ser un escolar: un niño que tiene tareas y hace actividades, un niño con responsabilidades y obligaciones, un niño cada día menos niño y cada día más adulto. Y con esto, yo pasé a ser la mamá de un escolar. La mamá de un niño grande.

Todavía no puedo creer lo rápido que llegó este día, me parece ayer cuando lo dejé por primera vez en el nido y me quedé aguantando las lágrimas atrás de la puerta mientras él entraba al salón de la mano de la auxiliar. Recuerdo las miradas de odio de la miss cuando - ansiosa - asomaba mi cabeza por la ventanita del salón cada 5 minutos para ver cómo estaba y recuerdo también, que el proceso de adaptación fue largo y doloroso y que cuando lo recogía le daba un abrazo grande y un beso inmenso.

Pero hoy no fue así. Hoy dejé a un niño seguro, alegre, conversador y con todas las ganas de explorar su nuevo colegio. Un niño que se pasó todo el camino de ida preguntándome porqué era tan largo el camino y cuánto faltaba para llegar, porqué él ya quería llegar y conocer a su profesor y ver el jardín y los juegos. Y yo, entre el tráfico y los nervios por nuestro (¡sí, NUESTRO: de los dos!) primer día de clases en el colegio grande estaba al borde de la histeria, con el desayuno en la garganta y un nudo en el estómago. Sin mencionar que me sudaban las manos y temía por mis axilas.  

La noche anterior no había dormido nada, entre la ansiedad y la emoción además que con mi marido de viaje y por ende, sin nadie con quien compartir mis emociones, me acosté tardísimo y me levanté con el primer rayo de sol (5:15 a.m). No dormí bien, porque encima de lo ya mencionado, dormí con un niño pegado a mí espalda. Mi hijito, no quiso dormir en su cama por nada (y su hermanita tampoco) así que los dos durmieron en la mía. Él se movió toda la noche, y se hizo la pila (lo que sucede siempre que está muy nervioso).  Esta mañana, lo dejé tranquilo en las manos de su nuevo profesor (sí, profesor. A mí también me sorprendió que un hombre enseñe pre-kinder, pero prejuicios aparte, debe tener una vocación muy fuerte y ser muy valiente para enfrentarse a los estereotipos de su profesión, y con eso ya me conquistó). Después de dejarlo en clase, como buena neuro_mamá, empecé a averiguar todo lo que podía: conversé con amigas que me encontré, con amigas que hice en ese momento, con el portero, el vigilante y hasta con el heladero para conocer sus opiniones e impresiones y sobre todo, para averiguar la logística escolar.
Al medio día lo recogí, y encontré a un niño hambriento - por la emoción casi no había comido su lonchera – y muy feliz con su primer día. No se quería ir del colegio, quería jugar más y quedarse más, me enseñó su salón, me enseñó los trabajos que había hecho y hasta comparó con su nido. En su opinión, el colegio es igual al nido. Yo también estuve muy feliz con el primer día. Me gustó el profesor, me gustó su asistente, me gustó el sistema.

Ahora estamos (sí los dos: mi hijo y yo) muy contentos y emocionados con la primera semana de clases, queremos tener clases todos los días (por ahora tenemos intercalado), queremos que el horario sea más largo, él ya quiere empezar las clases de gimnasia y yo ya quiero que empiecen las reuniones de las delegadas. Porque… ¿ya mencioné que soy la delegada del salón? Pero obviamente, esta neuro_mamá no iba a dejar pasar la oportunidad de inmiscuirse (más) en la educación de su hijo mayor. De ninguna manera.


Y así, con mucha alegría e ilusión y un poco de neurosis, empezó una nueva etapa en nuestras vidas: la etapa escolar de mi bebé. Porque, aunque ahora ya sea un niño “grande” que va al colegio y tiene tareas. Para mí siempre será mi bebé, y yo siempre seré su mamá que lo mira ansiosa por la ventanita del salón y lo recibe con un abrazo grande y un beso inmenso.  

*Colaboración con el portal Padres de Hoy

1 comentario:

  1. Hola! Recien conoci tu blog y me encanta! Tengo un bb de 6 meses y estoy re-enamorada de él que con el solo hecho de pensar q ira al nido se me caen las lagrimas.. tu blog me gusta bastante y me siento muy identificada con tus publicaciones y ya no me siento tan desubicada como mamá primeriza. .
    Muchos éxitos

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