lunes, 28 de abril de 2014

Quiero que mi hijo sea el más cool

Esta frase se la escuché decir a una amiga unos meses atrás. Estábamos conversando sobre lo distinto que es el nido del colegio, y ella contó que había invitado a jugar a su casa a todos los hombrecitos del salón de su hijo y que casi se muere cuando se dio cuenta que no tenía suficiente vajilla para todos. Pues, la mayoría era para niñas (como su hija) o - simplemente - blanca. Al darse cuenta, salió volando a comprar vajilla más apropiada, porque como ella misma dijo: “Imagínate que a alguno le toque un plato blanco, o peor aún, uno de mi hija. Ni fregando, quiero que mi hijo sea el más cool y no voy a dejar que lo empiecen a molestar desde ahora”.

La frase se me quedó pegada, pues en pre-kínder me pareció demasiado. A los 4 años los niños no andan pensando en eso, para ellos el más cool es el amigo con el que más juegan, el que más los hacer reír o el que más comparte. No importa si usa el último modelo de zapatillas Nike o sandalias estilo Jesucristo para ir al colegio. No importa si su ropa es RL for kids, o simplemente Gamarra. Y, estoy segura que tampoco les importa el color o diseño de la vajilla de su casa. Pero, claro, a nosotros los adultos claro que nos importa, y mucho. Así, pues somos nosotros los que desde pequeñitos les inculcamos el “valor” y la importancia de este tipo de cosas y también, lamentablemente, las nociones de lo que es “cool” o no. De quién es lorna y quién no, y por ende con quien deberían juntarse y a quien deberían evitar.

Es imposible educar a nuestros hijos sin compartirles parte (o todos) nuestros prejuicios. No voy a negar que yo misma me he mordido muchas veces la lengua cuando me he dado cuenta que voy a decir alguna banalidad que no les va a hacer nada bien en el futuro. Y tampoco voy a negar que sí me preocupa mucho el tema de su popularidad en el colegio. Como buena neuro-mamá, no quiero que sean lornas y sufran por eso. Obviamente, quiero que lo pasen bien en el colegio, y entiendo que ser cool ayuda mucho. ¿Por qué lo voy a negar? quiero evitarles cualquier posible sufrimiento.  

Sobre todo, me preocupa mucho la “cooleza” de mi hijo hombre. No me preocupa tanto la de las
mujeres, pues cómo mujer, conozco y manejo los códigos y símbolos de la socialización femenina bastante bien. En el caso de la socialización masculina, soy un poco ignorante, pues no he crecido ni con hermanos, ni primos. Aunque, gracias a mi formación académica, algo sé. Así, es que sé que es básico que jueguen fútbol y mientras mejor jueguen, mejor. Así, que por supuesto mi hijo ya está en clases de fútbol. También, lo meteré a clases de algún arte marcial. Aunque soy pacifista, sí creo que debe saber defenderse y bien. Hablemos claro: si alguien molesta mucho a tu hijo, ¿no es mejor que le meta un buen combo y nos olvidemos de solucionar los problemas hablando?

También sé que debo respetar su individualidad así como sus gustos y aficiones. Y que, lo más importante para que él (y mis hijas mujeres también) vayan con una actitud ganadora en la vida es criarlos muy seguros y confiados en sí mismos. Darles mucho amor y seguridad. Que sepan cuánto los queremos y lo mucho que valen. Y … en esas estoy, en esas estoy… 

2 comentarios:

  1. Es verdad lo que dices, a mi me pasa lo mismo, no estoy en favor de la violencia, pero mientras les decimos que no está bien que golpeen (claro sin razón alguna) y de pronto viene otro y le da unaso entonces tbm creo que debe saber responder, una ardua tarea la que tenemos con nuestros varones.

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  2. Sí. Tienen que saber defenderse, si no ni modo.

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