martes, 20 de mayo de 2014

Mi hija sándwich*

Siempre he leído que los hijos del medio necesitan más atención y dedicación de los padres, pues constantemente se sienten dejados de lado e ignorados.  Según esta teoría, se sienten incapaces de competir con las atenciones prodigadas al mayor (los mayores suelen acaparar más nuestra atención) a la vez que destronados por la llegado del menor (el nuevo bebé de la casa).  Es “el sándwich”: aplastado por los hermanos de los extremos.

Yo nunca hice nada de caso a esas teorías. Para mí, se trata de repartir el tiempo (cómo puedas) entre tus hijos y siempre tratar de tener “quality time” con cada uno de ellos. No voy a negar, que es extremadamente difícil y por algún extraño motivo, se me hace más difícil aún agendar un tiempo especial a solas con la segunda. Aunque hago mi mejor esfuerzo, siempre se me complica. Igual trato, y no pasa un día en que no tengamos un momento ella y yo solas, aunque sea 10 minutos. Pero, al parecer esto no es suficiente y debo de dedicarme aún más.

Como decía arriba, nunca creí en estas teorías sobre los hijos, hasta hace un par de días atrás. Estaba sola jugando con los tres (me encanta quedarme yo sola con los tres, aunque no dure mucho tiempo). El mayor estaba súper concentrado armando sus legos, la segunda miraba un libro y la bebé exploraba unos rompecabezas. Yo armaba unos legos también, con un ojo encima de la más pequeña cuando de pronto, veo que de la nada mi hija la segunda va hacia su hermano y le mete un manazo en la espalda. Me molesté y le pedí que deje tranquilo a su hermano. Nada. Volvió a darle. Le di la mano y le pedí a buenas que deje tranquilo a su hermanito. Pareció que eso funcionó, cuando de pronto veo que va dónde su hermanita menor que estaba en posición de gateo y la aplasta contra el piso. Salí disparada al rescate de mi chiquitina. La saqué de ahí, felizmente sin llanto. Me molesté fuerte, pero la segunda ni se inmutó y salió corriendo a arrancharle a la bebé el libro que estaba agarrando en ese momento.  


Le di tiempo fuera a mi hija. Y mientras ella pensaba en su comportamiento, yo también lo hacía. Fue entonces cuando recordé esta teoría sobre los hijos sándwich. Y pensé, que podía ser cierta después de todo. Cuando terminó su tiempo fuera, la abracé muy fuerte y le recordé cuanto la quería y lo importante que era ella para mí. Volvimos a jugar con sus hermanos. Todo iba bien, mi estrategia había dado resultado…, hasta que ¡zaz! De nuevo un manazo al hermano, y la veo ir corriendo hacia su hermanita lista para darle una patada… ¿qué pasó? ¿Serán los rezagos de los “terrible two” o, es un ejemplo de la teoría del hijo sándwich?  Mi intuición de madre me dice que es lo segundo. Pero, ¿qué hacer en estos momentos críticos? Llamé a la nana y le dí a la bebé. El mayor siguió jugando sólo y yo me dediqué al 100% a mi sándwich, pero a pesar de esto, mi hijita continúo fastidiada y fastidiando. Nada la contentaba. 

Sé que me espera un largo camino y un arduo trabajo. Pues, definitivamente mis atenciones hoy por hoy, no son suficientes. Así, que a trabajar duro. 

*Colaboración con el portal Padres de Hoy

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