miércoles, 18 de junio de 2014

Un accidente casero

¿Quién no ha escuchado de alguna muerte infantil ocurrida en el ámbito doméstico? Lamentablemente, estos accidentes fatales caseros son bastante comunes, más comunes de lo que uno imagina.  Según la American Academy of Pediatrics mueren por causa de estos accidentes (sólo en USA) entre 40 mil y 50 mil niños por año. Sin contar que otros miles quedan permanentemente discapacitados. Lo peor de esto, es que en el 90% de los casos estos accidentes son totalmente prevenibles. Es decir, con una prevención y un control adecuado estos accidentes jamás hubieran ocurrido. (Estadísticas acá) ( Y acá)

Hace un par de noches atrás, estuve cerca de formar parte de estas horrendas estadísticas. O quizá no, pero por 3 terribles segundos mi esposo pensó que sí. Esa tarde habíamos tenido una fiesta infantil y habíamos llegado a casa destruidos los 4: mis 3 hijos y yo. Llegamos justo para bañarlos y dormir. Con la poca energía que me quedaba hice dormir a la bebé, le di su leche y cayó como un tronco. Luego, hice dormir a los más grandecitos y, como suele suceder, me quedé dormida con ellos.

Estaba profundamente dormida, cuando  entre sueños escucho a mi esposo pegar de alaridos. Él siempre que llega después de la hora de dormir, entra a los dormitorios de los niños y (ahora pienso que, afortunadamente) prende la luz. Esa noche, llegó y vio a la bebe de 13 meses echada sobre su propio vomito. Trato de despertarla y no se movió. La sacudió y nada. Fue entonces, que pensó en lo peor (no quiero ni escribirlo). Felizmente, sus gritos la despertaron (y a toda la casa). Pero, ¿qué había pasado? Al parecer mi pequeñita estaba tan cansada que vomitó, y siguió durmiendo. Gracias a Dios, yo la había acostado boca abajo, así que simplemente lo hizo y no pasó nada. Nadie la escuchó, nadie se dio cuenta. Yo dormía y la nana, comía en la cocina. 
<div style="background-color:#fff;display:inline-block;font-family:'Helvetica Neue',Arial,sans-serif;color:#a7a7a7;font-size:11px;width:100%;max-width:337px;min-width:300px;/ <a href="http://www.gettyimages.com" target="_blank" style="color:#a7a7a7;text-decoration:none;font-weight:normal !important;border:none;display:inline-block;">gettyimages.com</a></div></div>

Además de renegar por mi desidia al no haber instalado todavía el monitor. Toda la noche me quedé pensando: ¿cómo es que no la escuché, si yo escucho todo? ¿Cómo no me di cuenta, si en las madrugadas incluso a 3 cuartos de distancia la escucho?¿qué hubiera pasado si la acostaba boca arriba? Algunas veces lo hago, total, ya está grande y ella se mueve a su antojo. Pero, esa noche no sé. Decidí acostarla como me enseñó mi papá: boca abajo, siempre boca abajo. Ese fue su consejo desde el primer día que nació mi hijo mayor. Sé que la American Academy of Pediatrics recomienda que duerman boca arriba, pero en esta decidí hacerle caso a la tradición (mi papá), y un poco a mi intuición, y me alegro mucho. No sé, que hubiera pasado si la acostaba boca arriba. Siempre pensé que mi súper oído de neuro_mamá gallina lo escuchaba todo, pero esta vez me falló. O ¿quizá no hizo ruido?  


Felizmente, no paso de ser nada más que un susto y una lección. Una lección para mí (y espero también, para quien me lee), a no confiarme. A estar siempre alerta, sobre todo si estoy muy cansada. Yo estaba agotada, debí decirle a la nana que se quedé con la bebe. También, me quedé pensando en mis hijos más grandes. Todavía son pequeñitos. El mayor tiene 4 años y medio y la segunda 2 y medio. A veces, me confío demasiado y los dejo jugando solos un buen rato o viendo televisión sin ninguna supervisión adulta.  Y es que los accidentes son así, en cuestión de segundos suceden y después es demasiado tarde. Recordé también un post que escribí al respeto, cuándo en una fiesta casi pasa  una tragedia y en nuestras narices (De cumpleaños feliz a casi, casi tragedia).Y me di cuenta, que … los accidentes caseros son los más tontos, los más comunes y los más mortales… 

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