martes, 19 de agosto de 2014

Carta a NeuroMamá…a propósito de un reciente viaje a Europa

Hola Neuro-Mamá,

Antes que nada quiero decirte que soy tu fan. Me encantan tus anécdotas y siempre me haces reír. Te escribo a raíz de un reciente viaje que hice a Europa en el que observé muchas cosas curiosas que muero de ganas de comentar…

Siempre supe que hay grandes diferencias culturales entre países y que los europeos son muy diferentes a los latinos. Este viaje me permitió descubrir una posible explicación: la manera como criamos a nuestros hijos. La forma de crianza de nosotras, las peruanas, es muy peculiar. En este viaje, éramos mi esposo y yo vs. mi hija, digo, mi esposo, mi hija y yo... jajajaja. Nada de nanas. No pude evitar compararme con cada madre que vi en la calle. Me sorprendió que nadie cargaba tanto a su hija como yo. Las europeas los hacen caminar, inclusive desde tan pequeñitos como la mía (año y medio), los niños tienen 2 opciones: coche o mano, a veces aparece una tercera, el canguro, pero definitivamente no iban cargaditos contra la cadera de mamá.

También caí en cuenta que ahogo a mi hija en besos, y que en consecuencia, ella es una gran besuqueadora. No vi en 14 días ninguna europea que cargue a su mostrito y le diga "a ver besito a papá, al abuelito, a la tía, al fulanito que casi ni conoces", y que reciba una ola de aplausos por ello. Y de ahí deriva que cuando me presentaban a algún europeo automáticamente y por "educación" yo les metía la cara tratando de besarlos y ellos me extendían la mano... "Que frios", pensé la primera vez, a la quinta vez me sentí súper inoportuna y hasta invasiva. Así que dejé de andar de repartidora de besitos, incluso era más cómodo para mí, y me he propuesto no forzar/pedir besitos a mi chiquitina.

Otra cosa que me sorprendió es que niños pataletudos hay en TODO el mundo. No faltó en cada paseo por lo menos un par de niños berrinchudos, eso no me sorprendió. Lo que sí me sorprendió, es como lo manejaban las mamás. Más de una vez pensé que el niño lloraba porque se había perdido, y NO, no era eso, la mamá estaba a una prudente distancia, viendo con paciencia y casi sin inmutarse el despliegue de ira de la criatura, la que luego de un rato entraba en razón y con el rabo entre las piernas volvía hacia la madre. Y no sólo eso, sino que ningún europeo se preocupaba o prestaba atención. Sólo la inoportuna latina que te escribe miraba con asombro y hasta, sólo la primera vez, quiso entrometerse para ayudarlo a "buscar a su mami". En el aeropuerto de Lima un niño se tiró al piso y no faltó más de una vieja que tuviera algo que decir al respecto, desde "señora, recoja a su hijo”, hasta "¡ayyyy Dios!". Y eso, obviamente trae consecuencias, las madres peruanas no sabemos manejar una pataleta con dignidad: o los arrastramos por el piso, o los gritamos y nos frustramos, o terminamos dándoles lo que quieren (para que no hagan roche) o, simplemente llamamos a la nana...

Y hablando de nanas, las europeas van con sus 2,3 o 4 hijos a todos lados. Ellas y sus maridos con todos los hijos. Los niños se saben manejar en grupo, juegan cerca de los papás, se sientan y comen tranquilos. Me rompí el cerebro preguntándome porqué mi enana simplemente camina a donde se le da la gana y ni se preocupa por perderse, mientras los gringuitos siempre andan a la vista de la madre. ¿Por qué mi hija acaba de comer y se baja de la silla ipso facto, mientras los europeitos mueren de aburrimiento en sus sillas y esperan a sus viejitas? ¿Por qué mi traviesa es tan poco "sobreviviente" y se paraba chancando, atorando en el ascensor, la escalera eléctrica? No vi a ningún europeito meterse en tantos problemas... Creo que tengo la respuesta: mi hija está malacostumbrada a la nana. Las peruanas tenemos nanas, abuelas, tías que cuidan 100% del tiempo a nuestros pequeños. Cuando mi hija se aburre, la nana se la lleva a dar una vuelta. Ella no está acostumbrada a esperar pacientemente. Si terminó de comer, se la llevan a jugar.  Cuando se va corriendo, siempre la persigue la nana (no vaya a ser que se caiga o algo) ella sabe que siempre hay alguien atrás. En este viaje no siempre tuvo a alguien atrás, y casi se rompe en mil pedazos. La verdad, no es tan “ranger” como los europeitos, y es porque no ha necesitado serlo.

También observé que, los esposos de las europeas no son "cooperadores", ellos saben que no se trata de "cooperar”, sino que también es ¡¡responsabilidad de ellos!!! Mientras, mi marido se daba palmaditas en su propia espalda, porque (y cito) la estaba "rompiendo" como papá, estos gringos chambeaban callados y sin esperar agradecimiento. En el aereopuerto ya de regreso a Lima, vi a una familia, iban papá y mamá con 3 niños. Mamá empujaba el coche de uno de ellos, papá cargaba 3 maletas, 2 niños y un carry-on, ¡no exagero!  Seguramente era el turno del papá, y no escuché ni una queja de su parte. Mientras mi esposo se creía un héroe por llevar él sólo las 2 maletas. Me quedé pensando, ¿cómo lo entreno? ¡Yo quiero el shampoo que ella está usando!!!

Increíble compararnos con otra cultura. ¿Lo estamos haciendo mal o muy bien? Sólo el tiempo lo dirá. Sólo sé que para mi próximo viaje, llevo a mi chiquitina cuando sea más grande y no tenga pensamientos suicidas.

Abrazos


Neuro-mamá 2

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