jueves, 10 de diciembre de 2015

Celos entre hermanos, ¿hasta cuándo?

Cuando nació mi segunda hija mi hijo mayor entró en trompo. Los primero días estuvo un poco desconcertado, medio aturdido. Ni bien entendió que había entrado a su vida un ser humano con el que iba a competir permanentemente por la atención de sus padres, se desplomó.  Lloraba, gritaba, hacía berrinches, todo. Todo el tiempo y por cualquier motivo. Sabía que no podía pegarle a su hermanita, así que se desquitó pegándoles a todos los niños que podía. Primero, fueron solo niñas, luego niños y niñas indiscriminadamente.  (post acá)

Me gustaría decir que se le pasó rápido pero, no fue así. Tomó bastante tiempo. Trabajamos muy duro con él. Mi esposo y yo le dedicamos harto tiempo. Su nana se quedó exclusivamente como su nana (o sea, no me ayudó con la recién nacida). Además, consulté especialistas, elaboramos un plan de trabajo con la miss del nido, con la gente que me ayuda en casa y con las psicólogas que contraté para que me apoyaran por ese momento. Pasó el tiempo y lo superó, o al menos, ya aprendió a convivir con ella y la adora (aunque a veces, le da duro también).


Recuerdo que en una de las consultas las especialistas me dijeron que los celos por la llegada de un hermanito/a era algo que tarde o temprano salía a la luz, y era mejor temprano que tarde y era mejor que saliera y que saliera bien y con furia (como con mi hijo). Además, los celos hacia los hermanos es algo que acompaña siempre a todos los que tenemos hermanos. Recordé esto porque me hacía sentir mejor cuando veía a otras mamás cuyos hijos aparecían impasibles frente a la llegada de un hermanito/a y hacían ver al mío como un mal hermano.

Pasó el tiempo y nació mi tercera hija. El mayor tuvo apenas, una pequeña crisis. Aveciné, por parte de la segunda, una tormenta de celos e ira semejante a la que tuvo su hermano mayor con su llegada. Pero, no pasó nada. Recibió a su hermanita muy bien. Es más, le encantaba mirarla, tocarla suavecito, bañarla y peinarla. Me sorprendí de esta reacción pero, yo estaba feliz. Según yo, esta vez todo fluiría mejor. Sin embargo, no podía olvidar las palabras de las especialistas: “tarde o temprano los celos siempre salen y es mejor que salgan temprano”.

Y todo fluyó hasta que la última cumplió un poco más de un año. Ahí, me hija la segunda empezó con los celos. Primero, suave y luego cada vez más fuerte. “Bueno, pensé, tarde o temprano tenía que salir. Felizmente no está tan maleado”. Pero, más de un año después los celos y la cólera hacia su hermana menor no amainan (tanto como quisiera yo, al menos). Por el contrario, por momentos me parece que aumentan.


Pienso que quizá sus celos salieron muy tarde y muy poco, quizá si hubiera sido como los de su hermano ahora estaría más tranquila. Quizá entre hermanas mujeres las peleas y celos siempre serán así. No sé. Según yo, mis hermanas y yo siempre nos hemos amado. Pero, claro también nos hemos peleado de alma. Bueno, por ahora, he hecho un plan, he elaborado una estrategia que parece que ya está dando resultado… aunque con recaídas. Mi consuelo es otra frase que me dijeron las especialistas: “siempre va a haber celos entre hermanos. Hasta que estén en su fiesta de prom, en la universidad, siempre. Lo importante es enseñarles a manejarlos”. En esas estoy, en esas estoy. 

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