miércoles, 27 de mayo de 2015

Ojo de loca, no se equivoca

O más bien dicho, mi intuición de madre no se equivoca. Hace un tiempo atrás mi hija la última estaba (de nuevo) resfriada. Como siempre, las congestiones que ella hace son terribles: no puede respirar, los mocos no se le van nunca, se le irritan los ojos, le duele la garganta (y yo no lo sabía hasta hace poco), pero el oído también. Como siempre, su pediatra no me receta nada más que Panadol, pues él es anti medicinas.

Yo también soy anti medicinas con los niños, pero algo me parecía raro en todos estos frecuentes malestares de mi hija. A mí me parecía más una rinitis alérgica que otra cosa y aunque su pediatra me decía que no tenía nada que preocuparme, igual me preocupaba. Así, haciendo caso a mi intuición decidí llevarla al otorrino. La noche anterior a la cita fue terrible. Veía a mi hija tan congestionada con los ojos llorosos y sin poder respirar que llamé al pediatra y lo obligué a que me diga la medida de corticoide que le tenía que dar para bajarle la inflamación. Mi esposo casi me mata.

A la mañana siguiente, la llevé súper puntual a su cita con el otorrino. El doctor se demoró mucho más de lo habitual revisándola pues, resultó que mi instinto materno estaba en lo cierto. Mi hija tenía una otitis (aparentemente) crónica en el oído izquierdo, el tímpano inflamado y agua dentro del oído. Su capacidad auditiva estaba seriamente comprometida, y eso no era todo, en esta cita, descubrimos un pequeño tema genético en su oído derecho. Con lo que en esos momentos la capacidad auditiva de mi hija era prácticamente nula (o sea, sorda temporal). En esos momentos me alegré mucho de haberle dado el corticoide. Y por supuesto, se lo eché en cara a mi marido.

Gracias a mi ojo brujo, evitamos mayores daños en el oído izquierdo de mi hijita y los análisis y pruebas para su oído derecho los podremos hacer con calma y sin angustias.  Me alegro mucho de haber hecho caso a mi corazonada y de haber aprendido a seguir mi instinto. No sé si a todas les pasa, pero a mí de cuando en cuando, me entran unos “feelings” fuertazos y ahora confirmé que no debo ignorarlos.


Creo que todas las madres poseemos este sexto sentido cuando se trata de nuestros hijos, es sólo cuestión de hacerle un poquito de caso. Alguna gente (como mi esposo) no creerá, y dirán que estamos locas. Pero, yo a ellos les respondo: “ojo de loca, no se equivoca”. 

lunes, 25 de mayo de 2015

Ahora conocemos: Wonderland AfterSchool

Yo ya había escuchado hablar de este novedoso programa, pero fue recién la semana pasada, cuando realmente comprendí de lo que se trata este interesante sistema de "after school" (para las tardes después del colegio). Que estoy segura a uds. les va a gustar tanto como a mí.



¿De qué se trata Wonderland AfterSchool?
Es un acogedor centro para apoyar a los niños en sus tareas y obligaciones después del colegio. Aquí los niños se encuentran con un ambiente acogedor y moderno dónde personal especializado les ayuda a resolver sus tareas, repasar las lecciones aprendidas y les brindan diversos talleres. 

El innovador concepto de Wonderland AfterSchool fue creado como una solución para los padres que trabajan y/o necesitan apoyo en el cuidado e instrucción de sus hijos después del colegio.

¿Para quién es Wonderland AfterSchool?
Wonderland tiene programas para niños desde Pre Kinder (o Nursery) hasta 6to grado de primaria. No hay horario fijo de entrada ni de salida pues se adaptan a las necesidades de los padres. Sus programas especializados para el After School son de 2,3,4 y 5 veces por semana donde los chicos pasan primero por los talleres académicos (tareas y estudio) y luego por un taller divertido que cambia mes a mes, para evitar que se aburran. Talleres, como little chefs, arte, baile, taller de experimentos, taller de plastilina, etc...

¿Por qué me gusta?
Primero, porque el sistema realmente es una gran ayuda para las mamás. Y, no sólo para las que trabajan sino también para aquellas que tenemos más de un hijo en edad escolar y, a veces, nos vemos abrumadas por la cantidad de tareas, o porque no tenemos los medios (ni la paciencia) para hacer la tarea con ellos. Dejar a nuestros hijos en Wonderland, brinda la tranquilidad de saber que están en un lugar seguro, aprendiendo y divirtiéndose al mismo tiempo. Además, ayuda también a mejorar la relación madre-hijo/a pues es un estrés menos, sobre todo para las que llegan a casa cansadas del trabajo por las noches.  

En segundo lugar, por el lugar. El campus de Wonderland es maravilloso (¡vean las fotos!). Las instalaciones son de primera. 







Y por último, sus talleres de vacaciones: si no sabes qué hacer con los chicos en vacaciones y te preocupa que estén en la casa haciendo tonterías, Wonderland ofrece talleres de Vacaciones en Mayo, Julio, Octubre y su popular Summer Camp en verano, con programas completos de 9:00 a 12:30 am. 

¿Qué tal? 
Datazo, ¿no? Si quieren más información miren su web: www.wonderland.com.pe o entren a su fan page: facebook.com/WonderlandAfterSchool

lunes, 18 de mayo de 2015

20 cosas sobre mí

Continuando con la saga bloguera  ‪#‎TodoSobreMí‬ a la que fui nominada por Andrea de Mamá Quiero Leche (ver su post acá). Les cuento 20 cosas sobre mí que muy poca gente sabe:

1. Me encanta comer. ¡Me encanta! Para mí es uno de los placeres más grandes que existe. Si bien, últimamente vivo cuidando mi peso (porque después de mi 3er embarazo no he podido recuperarlo) igual en cuanto puedo me pego una comilona de aquellas. ¿Será por eso que no puedo recuperar mi peso? 


Milagros Sáenz eating in Spain  Neuro Mamá Blog

2. Mis comidas favoritas son: las pastas rellenas (ravioles, cappellettis, etc.), el chifa (y no va a ser!!) y por supuesto el pan con chicharrón.


Milagros Sáenz eating chinese food in New York NeuroMamá Blog


3. Intenté volverme vegetariana a los veintipocos y duré exactamente 3 meses. No pude resisitir comerme un pan con chicharrón. No, no me cayó mal. Me cayó como el cielo.

4. Otra cosa que me encanta es hacer deporte (felizmente, porque si no estaría rodando). Mi deporte favorito es la natación. Fui nadadora calificada por varios años hasta que me cansé. Pero, igual amo nadar. 

5. Soy una bailarina de ballet frustrada. El ballet era mi pasión, pero la natación era la pasión de mi papá. Así que me dedique a eso. No me arrepiento, pero creo que hubiera podido tener una carrera exitosa en esa disiciplina. 

6. Me encanta dormir, realmente lo disfruto. De soltera muchas noches prefería acostarme temprano y dormir rico antes que salir a juerguear. Y lo que más me ha costado de la maternidad es la falta de sueño. Como extraño dormir corrido.

7. Soy bien engreída.
colecho niños que se pasan a dormir a la cama de sus padres
Así me gustaría dormir a mí.

8. Me emociono un montón con las cosas. Me meto a mil proyectos, a mil actividades, me afano con todo... y luego me doy cuenta que me he metido en demasiado, que no tengo tiempo ni para respirar.  Ahora mismo estoy en 3 proyectos súper demandantes. Creo que me voy a tener que retirar de uno.

9. Mi sueño es ganarme la tinka. Sí, me duermo pensando en eso varias noches...

10. Otra fantasia que tengo es que descubro la máquina del tiempo, y puedo regresar al pasado y hago inversiones exitosisímas.

11. Me encanta leer. Me encanta. Leo un promedio de un libro por semana. En mis buenas épocas, me leía 1 cada 3-4 días. 

12. Tengo períodos literarios. Ahora estoy atravesando un período de lectura de thrillers y novela negra. Estoy leyendome a todos los nórdicos (que están full moda con este estilo).  Y ando como loca para traerme el último libro de la trilogía del Baztán. 

13. Si bien me gusta mucho socializar, no me gusta mucho intimar. Así, tengo pocas amigas, muy pocas. Y muy poca gente en la que confío.

14. Mi sueño es conocer y bañarme en todas las playas del mundo. TODAS. Según mi esposo es telaza, porque nunca iría a ciudades de nieve y ski. ¿y?

15. Cuando lo cuento nadie me cree: me enamoré de mi esposo a primera vista. Desde que lo ví, me encantó. Su presencia, su forma de hablar, su mirada. Todo, todo. El sentimiento fue mutuo. Yo que nunca había durado con un enamorado más de 1 año seguido, no puedo creer que ya nos vamos por los 10. Lo que más me sorprende es que cada día lo quiero y necesito más. 

16. Soy lloronaza, lloro por todo. Casi siempre salgo del cine con los ojos rojos y la cara hinchada.


17. Me encanta viajar con mis critters. Aunque termine agotada, arrepentida y jurando que no lo vuelvo a hacer al poco tiempo ya estoy planeando el siguiente viaje familiar.

18. ¡Amo a mis hermanas! Soy la mayor de cuatro mujeres y creo que lo más divertido del mundo fue crecer junto con ellas. Ahora son ellas mis confidentes, mi apoyo emocional y por supuesto, mis incondicionales madrinas de mis hijos.

19. Aunque no parece, soy súper estresada. Me estreso mucho y las cosas me afectan demasiado. Una mala noticia o una preocupación me da un dolor de cabeza insoportable.

20. Me gusta mucho mi familia. Estoy muy agradecida por ella. Cuando tengo esos momentos de estrés horribles, me acuerdo de mis hijos, mi esposo y ya nada parece tan importante.


domingo, 3 de mayo de 2015

Mi esposo no me ayuda

Comparto con uds. esta emotiva carta escrita por una mamá cansada y abrumada, pues siente que su esposo no la ayuda en casa como ella necesita. Hace un tiempo escribí algo similar (ver post acá) sobre el espinoso tema de la ayuda paterna en casa. Y, digo espinoso porque si bien la generación de hombres de hoy ayuda mil veces más que la anterior, aún muchas de nosotras sentimos que no se involucran ni se responsabilizan lo suficiente por los temas del hogar.

Quizá muchas se sientan identificadas, quizá muchas no (yo sí) y también lo escribí (por acá). Sin más, acá les dejo la carta y ya saben, si alguna quiere compartir algo, pues, ¡bienvenida!

Querida NeuroMamá:

Antes que nada quiero dejar en claro que tengo un marido excepcional, lo amo con locura y pasión, lo admiro muchísimo como persona, como hombre, como esposo y sobre todo como padre. Además quiero que sepas que yo siempre he considerado que el rol de la mujer es completamente diferente al del hombre. Las mujeres cargamos en el cuerpo a nuestros hijos y de nuestros senos sale su alimento, creo que la naturaleza es sabia, y nos llama a hacernos cargo de ellos.

Desde que fui madre me rehúse a trabajar. Sentí desde el día uno la necesidad/obligación de proteger a mi bebé, de quedarme y velar por su bienestar. No había sueldo que me convenza de delegar su cuidado. Y cómo buena neuro, al inicio me rehúse a tener nana porque "nadie podía cuidar a mi bebé mejor que yo", luego aprendí a aceptar ayuda porque, como una sabia mujer me dijo, "no hay bebé feliz de una mamá tan cansada que es infeliz" (esa fuiste ¡tú!).

Yendo al grano, los primeros meses de los bebés son agotadores, entre dar la leche, sacarle el chancho y hacerlo dormir, el asunto NUNCA acaba. Es muy difícil encontrar momentos para descansar, y la crianza de un niño no es tarea de uno sólo, es casi imposible (mis respetos para las madres solteras). Y aunque mi esposo ayuda muchísimo, siempre es bajo sus condiciones, es decir, cuando él tiene tiempo para hacerlo. Siempre se da un tiempo, no lo voy a negar.
Pero, siempre es bajo sus reglas, y hasta ahora no logro que se comprometa con un horario. Y si lo hace, falla. Sabe que yo estaré ahí para suplirlo. Y si le reclamo que se había comprometido, pues me dice que tiene que trabajar y que para eso estoy yo ahí. Más de una vez me ha pasado que un sábado a las 11 am, me ardían los ojos por la falta de sueño y mi esposo llega de jugar tennis y se hecha a tomar una siesta... PLOP. O peor aún, un viernes invita a un amigo a tomarse una chela en la casa, se toma sus traguitos y al dia siguiente son las 8 am y sigue durmiendo plácidamente. Ya durmió casi 8 horas corridas y no tiene cuado despertarse.

Acaso ¿no está viendo lo agotada que estoy? ¿Acaso ese hijo no es suyo también? Yo no duermo 8 horas corridas hace tanto tiempo que ya ni quiero sacar la cuenta. Y en este tipo de situaciones he tenido discusiones - mejor seamos sinceros, peleas -  que nunca acaban. Entre los argumentos que me da y que más me revientan están: "Esa es tu chamba, cuidar a los hijos, la mia es traer plata", "Ya va a pasar, son solo unos meses, aguanta", "No veo a otras mujeres quejarse tanto como tú", "Vas a sobrevivir, fulanita la hizo y sin nana". El asunto se pone peludo, porque contestarle así a una mujer hormonal, que no duerme más de 4 horas seguidas hace 2 meses, es casi como escupirle en la cara a un loco de manicomio. Entonces siempre me sale el tiro por la culata, porque no solo que no me ayuda todo lo que yo necesito, sino que terminamos peleados. Yo lloro de cansancio y frustración y él ayuda de mala gana, tan mala gana que le quito al bebe y le digo que con esa actitud no se cuida a un niño.
Meme: Yes, I'm a stay-at-home mom. Go ahead and ask me what I do all day long. I dare you.

Pero eso no es todo, a veces me sale con la de "aún no arreglas esa luz, ¿qué has hecho todo el día?". Entonces yo me pregunto, ¿qué $%&#% cree que hago todo el día? Es que acaso, ¿NO entiende por lo qué paso? ¿No entienden que no solo es física sino también emocionalmente agotador? Su chamba son 8 horas, 5 días a la semana, y la mía nunca acaba. Es maravilloso ser madre, pero a veces sí necesito dejar mi mente en blanco, hablar de alguna otra cosa que no sean mis hijos. Mataría por tener tiempo de practicar algún deporte. ODIO quejarme, pero necesito descargarme.

NeuroMamá, no soy la única, he hablado con otras amigas y sus esposos les dicen lo mismo. Entonces, ¿cómo hacemos para que nos entiendan un poco más?