miércoles, 13 de enero de 2016

Emoción y Ansiedad Parte 2

PARTE 2:

Herramientas para manejar la ansiedad en niños

Como ya se deben imaginar tengo varias psicólogas de confianza a las que consulto diversos temas que me preocupan sobre… ¡mis hijos! Pero, tengo una que es a la que más consulto no sólo porque la respeto profesionalmente si no, también porque le tengo un gran cariño y sé que ella lo tiene también por mí y mis hijos. Esa es mi hermana (mi hermanita menor) que acaba de terminar de hacer un MSc en Psychoanalytic Developmental Psychology en el Anna Freud Centre en Londres (sufí con el cherry).

Al ver que mi hijo necesitaba ayuda (a gritos) no dude en contactarla. Hablamos un rato y me explico que muchas veces, ese desasosiego que tienen los niños, y que yo veía en mi hijo, se debe a que a veces “hay cosas dentro de su cabecita y su corazón que son difíciles de decir” y más aún en niños hiper-sensibles y ansiosos como el mío. Y que le explicara a él – con esas mismas palabras - que es normal tener cosas dentro que uno no sabe cómo explicar ni transmitir. Incluso, los grandes.



Además, también mi hermana me dio estos tips: Primero, que reconociera lo que le está pasando. Que “normalizara” esos sentimientos. En mi caso particular, mi hijo estaba muy triste por haber terminado el colegio, iba a extrañar mucho a su profesora y a sus amigos del salón. Para él, que el colegio termine fue un golpe emocional duro. Así, que le hablé de la pena y la trsitreza y le conté ocasiones en las que yo había sentido lo mismo.

Segundo, otorgarle una estructura y rutina. No necesariamente llenar todo su día minuto por minuto con mil actividades, pero sí que tenga una rutina diaria y reconocida por él. Como me dijo mi hermana, “no es que tiene que tener el día lleno, sino claridad en lo que va a pasar”. Orden y predictibilidad ayuda mucho a las personas ansiosas. Saber lo que va a pasar en sus días. Esto a la gente ansiosa (me incluyo) calma mucho.

Finalmente, me sugirió hacer un calendario de vacaciones. Un calendario en el que él va a saber que toca, así ese día le toque (literalmente) no hacer nada. Escribirlo en el calendario. Que él pueda leer lo que le espera y saberlo que se viene. Así, he elaborado un calendario mensual que pego en el muro de su cuarto y dónde se puede ver claramente las actividades diarias. Incluso si las actividades son del tipo: “hora de juegos”, “cine en casa”.

Aunque no lo crean estos 3 pequeños consejos sirvieron un montón. El primer día que los apliqué mi hijo dejo de tener problemas para dormir, estaba menos intenso y más tranquilo. Además, le encanta levantarse de la cama y leer en su agenda diaria (la tengo pegada en su pared) sus actividades del día e ir tachando los días conforme pasan. 


Ahora, tenemos todo el mes de enero semana a semana bien organizado y eso nos tiene muy feliz y tranquilos a todos y con los nervios y ansiedad totalmente bajo control.

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