martes, 2 de febrero de 2016

¿De verdad queremos casarnos las mujeres?

Hace un tiempo vengo investigando y leyendo bastante sobre temas de género. No es que me considere a mí misma una feminista sustancial, ni nada por el estilo. Todo lo contrario, diría yo. Pero, como mujer y científica social, considero que los temas de género son relevantes y sumamente pertinentes (además de entretenidos), para todas aquellas personas con un poco de curiosidad sobre las estructuras sociales dominantes.

¿Estructu.., qué?? Bueno, si alguna vez te has cuestionado sobre por qué las cosas son como son y no son de otra manera, o más específicamente, te has hecho preguntas tipo: ¿por qué somos las mujeres quienes debemos encargarnos de la casa? ¿Por qué es el matrimonio monógamo (una sola pareja) el que prima? ¿Siempre fueron por amor los matrimonios? ¿Está mal si no me provoca tener hijos? O cosas similares. Esas son el tipo de preguntas que cuestionan las estructuras sociales existentes. Y eres el tipo de persona que disfrutará este post.

Cuando estaba haciendo mis investigaciones (vía google) encontré este texto que me hizo sonreír y pensar mucho: “El matrimonio es un chollo [éxito] para los varones: recientes investigaciones conceden un promedio de 10 años más de vida a los hombres casados que a los viudos, solteros y divorciados; los casados además presentan menos enfermedades. En el caso de las mujeres es al contrario: las mujeres solteras o divorciadas sin hijos viven más y más sanas que las casadas, que presentan el doble de enfermedades, sobre todo mentales” (Paloma GÓMEZ, 2001:80) [1]  

O sea,  ¿qué? ¿Todas aquellas que nos creímos el cuento de hadas y firmamos un papelito (o nos fuimos a vivir, para tal caso) con nuestro príncipe azul, estamos fritas? Y ¿los hombres, no? ¡¡Qué!! Sobre todo, porque somos nosotras las que nos bancamos casi al 100% la chamba del hogar (y no me digan que no, por favor). Precisamente, puede ser esta chamba extra la que nos quita salud. Aunque leyendo bien, no es todo culpa de los hombres. Parece que tienen que ver más los hijos, pues según el texto son las divorciadas o solteras sin hijos, quienes tienden a vivir más y más sanas y con menos enfermedades mentales.  

Entonces, ¿Es el marido, o son los hijos los que inciden en que las mujeres presentemos el doble de enfermedades mentales según esta autora? Me inclino a pensar que es una mezcla de ambos. Pues, en nuestra sociedad un matrimonio no es concebido sin hijos, sin familia. Y el estrés que sufrimos las mujeres por ser las perfectas madres, esposas, amas de casa y profesionales mellan en nuestra salud física y mental. Estrés que no tienen ni las solteras, ni divorciadas sin hijos. Además, admitámoslo: los hijos dan un montón [un montón] de trabajo, y en muchos casos, los maridos también. O, ¿quién no ha escuchado decir (o ha dicho) que los maridos, son un hijo más?

Por otro lado, este estudio no está considerando que en primer lugar, las mujeres que optamos por este estilo de vida (madres y esposas a tiempo completo), ¿ya estábamos un poco más locas de arranque, y las enfermedades mentales son solo consecuencia natural? 

Lamentablemente, este pequeño texto deja en el aire muchas preguntas importantes para poder llegar a una conclusión rigurosa. Y por más que busqué y busqué no he encontrado el texto completo de la autora, ni ningún otro texto que corrobore lo dicho. Sin embargo, abre la puerta a muchas preguntas y reflexiones en torno al matrimonio, la familia y los hijos. En sociedades como la nuestra, el casarse y tener hijos se hace de una manera irreflexiva. 

Evitamos cuestionarnos si ¿de verdad todas queremos el pack completo: esposo e hijos? A la luz de los hechos, quizá debimos de optar por uno de los dos. Jajajaja  Si por ahí hay alguna soltera o divorciada sin hijos, todavía está a tiempo. Bromas a parte, es interesante ver el mundo desde otra perspectiva. A mí, por lo menos de calma el saber que no todo debe ser (ni es) perfecto e igual.



[1] Juliano, Dolores: El mito del instinto materno. En: revista Mujeres y Salud

1 comentario:

  1. Hola, si tienes dudas sólo tienes que plantearte cuántos miles de millones de Seres Humanos somos en el mundo, y cuánta capacidad de expansión y consumo de recursos generamos cada uno. Haces la debida multiplicación, y está claro que somos demasiados para el planeta Tierra en el que vivimos.

    Particularmente creo que más de la mitad de las mujeres en el mundo no deberíamos ser madres. Ser madre debería ser considerado algo sagrado. Hoy en día forma parte de un título, de un trofeo, de un logro, sin embargo, el verdadero logro de criar a un Ser Humano con Amor Incondicional en vez de responder a un instinto egoísta, la mayoría de veces producto de un deseo inmaduro, que produce (porque nos tienen así) Seres Humanos atendidos de maneras egoístas (la gran mayoría en nombre del Amnor-porque el Amor es un sentimiento que todavía nos queda grande a toda la mayoría de las personas, hombres y mujeres, empezando por mí, que me creí, como dices, todo lo que debía ser la vida para una mujer en el siglo XX del primer mundo (a pies juntillas lo hice todo, todito, todo...)

    Estamos completamente engañadas sobre nuestra verdadera naturaleza...por qué todas las mujeres tenemos que ser madres? por qué todas las parejas tienen que tener hijos? La pregunta es para qué? y las respuestas nos llevan todas a lo mismo, para tenernos esclavizados y atados a nuestras propias responsabilidades. Imagínate si la mayoría de mujeres en el mundo controlaran su natalidad y tuvieran claro que sólo quieren ser mujeres, en calidad de persona individual...que pudieran levantar pesas, viajar por largos períodos de tiempo, no tener cambios hormonales significativos, imagínate el poder femenino.
    En cambio, nos tienen pariendo cada dos por tres en muchos lugares del mundo, sometidas por violencia y subyugadas por la fuerza, obligadas a responder a sentimientos de maternidad cuando la mayoría de veces nos quedan grandes y no tenemos medios para atenderlos como sabemos, incluso en lugares tan aparentemente libres como el primer mundo, hemos perdido el contacto con la verdadera naturaleza de la creación, privándonos del carácter sagrado que debería ser, el Ser, y tratándonos como a ganado, desprovistos de cualquier dignidad, obligándonos a dejar a nuestros hijos en manos del sistema, mientras nosotras, que ya lo estamos, seguimos produciendo, bienes o seres.

    Conozco mujeres que tienen hasta 6 hijos, y se ocupan de ellos menos de 2 horas al día. Para el resto tienen nanas, colegios, actividades extraescolares y taxistas que los llevan y los traen...lo único que les cuestan los hijos, es dinero.
    Y ésto en el mal llamado primer mundo.

    Si por mí fuera, y tuviera que elegir, pondría en peligro de extinción a la Raza Humana, en vez de al planeta Tierra.
    ...sobretodo y muy lamentablemente, para lo que hay que ver...

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