jueves, 16 de junio de 2016

¡Sorpresa! Estoy embarazada

Antes de empezar tengo que hacer un disclaimer: NO estoy embarazada. No estoy embarazada, ni planeo estarlo y es más, no puedo estarlo en algún futuro. Así que respiren profundamente si se pusieron nerviosas, y quédense tranquilas que de esta panzita no sale un hijo más. El título de este post es porque recordé que hace 4 años atrás, por estos mismos días pensé que tenía gastritis y en verdad, lo que tenía era un embarazo de casi 8 semanas. Sí, un embarazo sorpresa.

Hoy lo recordé con cierta nostalgia mientras ordenaba la ropa de mis hijos y caí en cuenta que mi bebé, tiene ya 3 años. Se terminaron sus “toddler years” y con ella los míos, pues ahora sólo tengo niños (ya no toddlers) en casa y muchas de las medidas de seguridad que tomé los últimos 6 años son innecesarios. Se pasó rápido y aunque en un momento se me hizo eterno y abrumador, la verdad que hoy por hoy, no lo cambiaría por nada.

Salí embarazada de mi 3era hija cuando la segunda no había cumplido un año aún. Y como conté líneas arriba, yo pensaba que tenía gastritis pues, jamás se me ocurrió que estaba embarazada. No estaba en los planes tener a la 3era tan rápido. Es más, luego del complicado parto de la segunda las recomendaciones médicas fueron claras: NO salir embarazada en mínimo 3 años. Sí, doctor no se preocupe. No saldré embarazada antes de los 5 ni aunque me paguen.


Y ahí estaba yo, embarazadísima antes del año. En aquel entonces trabajaba full time y finalmente había logrado el dichoso equilibrio entre trabajo y familia. Estaba contenta. Había retomado el gimnasio con fuerza pues quería recuperar mi figura y empecé a sentirme un poco mal. Pensé que era una pequeña gastritis consecuencia de mi nueva rutina de entrenamiento y la dieta que también había empezado. No le hice caso y empecé a tomar anti ácidos, hasta que un día después del almuerzo me sentía muy mal: mareada, nauseabunda con una fuerte acidez y demás.

Una amiga de la chamba me preguntó: ¿no estarás embarazada? ¡Imposible! Le respondí. Debe ser mi gastritis. Sin embargo, me puse a revisar mi agenda y me di cuenta que tenía dos semanas de atraso. Bueno pensé, es normal luego de la lactancia prolongada. Pero, igual no me pude sacar la idea de la cabeza, pues todas las chicas de mi chamba estaban convencidas que lo estaba, así que esa tarde fui a hacerme los análisis. Unas horas más tarde, las sospechas de mis compañeras de trabajo estaban confirmadas: ¡¡¡tenía 8 semanas de gestación!!!

No voy a negar que fue un tremendo shock confirmar mis sospechas. No podría describir mis sentimientos. Sólo recuerdo haber estado como flotando y luego mucho desasosiego. Estaba molesta. Molesta conmigo, con mi esposo, con todo. ¿Cómo en pleno siglo XXI me podía pasar esto? ¿Qué clase de irresponsable era? Y la pregunta del millón: ¿En qué momento pasó? No sé uds. pero yo tengo muy claro el momento de la concepción de mis hijos mayores. Fueron totalmente planeados. Pero, con la 3era ni idea. Recuerdo que cuando le conté a mi marido, así a la volada: “bla, bla y bla y por si acaso, creo que estoy embarazada” sus primeras palabras fueron: ¿Cuándo? ¿Cómo? Y aunque ahora cuando lo recuerdo me río, en ese momento no me causó ninguna gracia.


Naturalmente, a las pocas semanas el miedo pasó, la ira y el agotamiento extremo pasaron y llegó la alegría del 3er hijo. Si bien fue un embarazo de alto riesgo pasó tranquilo, sin mayores incidentes y con la ventaja de estar bien cimentada como madre. Lo disfruté mucho pues sabía que sería el último. Y ahora, que escribo estas líneas y recuerdo esos momentos de incertidumbre, nervios pero, gran alegría, no saben las ganas que tengo de volver a decirle a mi marido: ¡sorpresa! ¡estoy embarazada! De nuevo. 

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