miércoles, 27 de enero de 2016

Dejó el pañal solita

¿En serio? ¿Cómo es eso posible? Debe ser una exageración. Pues no. Es verdad y es lo que pasó con la hija de una amiga. Su hija de dos años 4 meses dejó el pañal sola, sin entrenamientos, sin intentos previos fracasados, sin nada de nada. Como ella misma cuenta: “Nunca antes había intentado quitarle el pañal. La experiencia que tuve con mi hijo mayor, que es 11 meses mayor que ella, fue muy frustrante y estresante para mí, tanto que ya no quería volver a pasar por lo mismo”. Así, decidió esperar lo máximo posible y dejar que el control de esfínteres fluya de la manera más natural en su segunda hija.

Y eso fue lo que sucedió.  De pronto, una mañana su hija le pidió que le saque el pañal. Mi amiga estaba un poco desconfiada pero lo hizo, y se dio con la grata sorpresa que su hija solita se fue a sentar al bacín. Y así ha sido por los últimos 5 días (recién tiene 5 días de haber dejado el pañal). Se levanta en las mañanas, le pide a su mamá que le saque el pañal, se sienta en el bacín y ¡listo! Y en estos 5 días sólo han tenido dos (2) accidentes. Una maravilla ¿cierto?

¡Cierto! Sobre todo para aquellas que todavía sufrimos con la dejadera de pañales. Mi hija de 2 años 8 meses recién se está animando a dejarlo pero, como ya saben las que han intentado hacerles dejar cuando los niños no están listo del todo, es un proceso con muchos altibajos y – a veces- un poco largo.
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El hecho que la hija de mi amiga haya dejado el pañal sola, prueba la teoría que cuando los niños están listos, el proceso es sumamente sencillo. Pero, a veces, sobre todo como madres primerizas desconfiamos de nuestros instintos y nos adelantamos en el proceso – muchas veces guiadas por presión social o por hacer caso a gente (bien intencionada) pero que no conoce a fondo a nuestros hijos. Claro que de los errores se aprende y esto fue lo que sucedió con mi amiga: “Con mi hijo mayor, el proceso lo inicié cuando tenía dos años un mes. En el nido me dijeron que ya estaba preparado y yo me moría de miedo de tener que hacerlo sola en vacaciones. Me ganó la inseguridad como madre primeriza. Y no fue nada fácil, tuvimos que retroceder muchas veces y volver al pañal…“

Por otro lado, con su hija la segunda las cosas fluyeron más naturalmente: “Analizando un poco la situación,  mi hija la segunda ve hace aproximadamente 8 meses que su hermano hace pila en el water y muy de vez en cuando en el bacín. Por tal motivo,  tengo el bacín ahí al alcance de ellos, entonces mi hija juega con el bacín como parte de sus pertenencias...jamás le tuve que explicar así con dibujitos como iba a hacer el proceso o cómo es, como si lo tuve que hacer con su hermano mayor.  Ella lo ha ido asumiendo con naturalidad y el aprendizaje ha sido más del día a día. Y eso creo que ha hecho que el proceso sea más fácil... Es real que el proceso ha sido natural porque ni yo misma pensaba mucho en el tema”.

El testimonio de mi amiga demuestra que, efectivamente y contrario a la creencia popular, los niños sí pueden dejar el pañal fácil y rápidamente. No es necesario entrenarlos por meses desde chiquititos por más que las nanas, abuelas, tías o amigas nos insistan. Por más que esa sea la “norma” arraigada en nuestra cultura. El proceso será más fácil (para todos) si sabemos reconocer y respetar sus tiempos. Esto va para mí también.


Por otro lado, no creo que tampoco debemos esperar a que lo dejen 100% solos como la hija de mi amiga, este es una caso sui generis. Algunos niños necesitan nuestra ayuda en el proceso. Necesitan un empujoncito. Y si les damos la ayuda en el momento correcto, las cosas fluyen ¡bum! Maravillosamente. Ya lo vimos.

miércoles, 13 de enero de 2016

Emoción y Ansiedad Parte 2

PARTE 2:

Herramientas para manejar la ansiedad en niños

Como ya se deben imaginar tengo varias psicólogas de confianza a las que consulto diversos temas que me preocupan sobre… ¡mis hijos! Pero, tengo una que es a la que más consulto no sólo porque la respeto profesionalmente si no, también porque le tengo un gran cariño y sé que ella lo tiene también por mí y mis hijos. Esa es mi hermana (mi hermanita menor) que acaba de terminar de hacer un MSc en Psychoanalytic Developmental Psychology en el Anna Freud Centre en Londres (sufí con el cherry).

Al ver que mi hijo necesitaba ayuda (a gritos) no dude en contactarla. Hablamos un rato y me explico que muchas veces, ese desasosiego que tienen los niños, y que yo veía en mi hijo, se debe a que a veces “hay cosas dentro de su cabecita y su corazón que son difíciles de decir” y más aún en niños hiper-sensibles y ansiosos como el mío. Y que le explicara a él – con esas mismas palabras - que es normal tener cosas dentro que uno no sabe cómo explicar ni transmitir. Incluso, los grandes.



Además, también mi hermana me dio estos tips: Primero, que reconociera lo que le está pasando. Que “normalizara” esos sentimientos. En mi caso particular, mi hijo estaba muy triste por haber terminado el colegio, iba a extrañar mucho a su profesora y a sus amigos del salón. Para él, que el colegio termine fue un golpe emocional duro. Así, que le hablé de la pena y la trsitreza y le conté ocasiones en las que yo había sentido lo mismo.

Segundo, otorgarle una estructura y rutina. No necesariamente llenar todo su día minuto por minuto con mil actividades, pero sí que tenga una rutina diaria y reconocida por él. Como me dijo mi hermana, “no es que tiene que tener el día lleno, sino claridad en lo que va a pasar”. Orden y predictibilidad ayuda mucho a las personas ansiosas. Saber lo que va a pasar en sus días. Esto a la gente ansiosa (me incluyo) calma mucho.

Finalmente, me sugirió hacer un calendario de vacaciones. Un calendario en el que él va a saber que toca, así ese día le toque (literalmente) no hacer nada. Escribirlo en el calendario. Que él pueda leer lo que le espera y saberlo que se viene. Así, he elaborado un calendario mensual que pego en el muro de su cuarto y dónde se puede ver claramente las actividades diarias. Incluso si las actividades son del tipo: “hora de juegos”, “cine en casa”.

Aunque no lo crean estos 3 pequeños consejos sirvieron un montón. El primer día que los apliqué mi hijo dejo de tener problemas para dormir, estaba menos intenso y más tranquilo. Además, le encanta levantarse de la cama y leer en su agenda diaria (la tengo pegada en su pared) sus actividades del día e ir tachando los días conforme pasan. 


Ahora, tenemos todo el mes de enero semana a semana bien organizado y eso nos tiene muy feliz y tranquilos a todos y con los nervios y ansiedad totalmente bajo control.

martes, 12 de enero de 2016

Año nuevo, emoción y ansiedad

PARTE 1
Organizando el año de un niño ansioso

Siempre me cuesta un poco arrancar el nuevo año. Entre que me siento cansada de tanta fiesta,  y me abruma la cantidad de cosas por hacer en el nuevo año (lista de pendientes e intenciones de nuevo año, entre otros) termino entrando en pánico o relajándome tanto que no soy nada productiva hasta más o menos la segunda quincena de enero. Pero, después de más de 30 años de convivir conmigo misma ya sé de qué pie cojeo así que tengo siempre agendas y organizadores a la mano y con ellos enfrento el nuevo año.

Tener agendas físicas en las que puedo ver las cosas una por una, día por día me permiten lidiar con mi neurosis ansiosa y además cumplir con todas mis cosas. Pero, claro. Esto no fue siempre así. Hubo un tiempo en sucumbía ante la falta de organización que generaba en mi vida salir de vacaciones del colegio (e incluso la universidad).

Pues bueno, ahora la historia se repite con mi hijo mayor. Con mi hija la segunda no. Ella es una fresca y anda muy tranquila y segura por la vida sin complicársela. La tercera, felizmente,  es muy pequeñita aún para estas cosas. Pero, mi hijo mayor heredó de mí una personalidad ansiosa y estresada (sobre todo frente a cambios y situaciones nuevas). Terminar un año escolar y empezar vacaciones sin duda, califica para él como una situación de alto estrés.

Antes de terminar el año mi hijo sufrió una pequeña crisis de ansiedad con episodios de parasomnia (¿Qué es eso?? Leer acá) siendo tan sensible, el más mínimo cambio le genera ansiedad. Además, el no tener una estructura rígida y sumamente bien organizada para sus vacaciones (como la que le da el colegio) a él le genera mucho estrés.

 Y no es que no tenga ningún programa porque si bien yo soy – como ya deben saber – anti vacaciones útiles o más bien dicho, pro ocio creador (post: un verano "divertido" y las Mamás están locas) por otro lado, soy súper competitiva neuro-freak, organizadita (Leer, Todo extremo es malo). Así que por supuesto que tengo varias actividades (y muy útiles) programadas.  A pesar de esto, mi hijo continuaba muy nervioso y yo, al verlo así también ya lo estaba un poco.

Pero, como dije líneas arriba yo ya tengo más de 3 décadas lidiando conmigo misma, así que sé cómo manejarme ante situaciones de estrés y ansiedad. Sé lo que debo de hacer para calmarme pero, mi hijo sólo tiene un par de años lidiando con su propio estrés y sensibilidad. Así, que para ayudarlo decidí llamar a mi psicóloga de cabecera para que me ayude con algunas herramientas y consejos que lo ayuden a sobrellevar mejor la transición.

Mi hijo es híper sensible, cualquier pequeño cambio le genera angustia y cosas comunes, como terminar el año, le generan carga emocional extra (extraña a la Miss, la rutina, etc.) además, la ansiedad se manifiesta por pensamientos del tipo “y si”…, que son los que al final generan más angustia que el hecho en sí. Pensamientos, cómo: “qué pasa si…, o y si hago esto y pasa esto otro; y si…” Y por eso, es que decidí consultar a mi psicóloga favorita y que me ayude con herramientas y técnicas para manejar el estrés y ansiedad.


En la siguiente entrega les cuento lo que me dijo.