jueves, 29 de diciembre de 2016

La semana más floja del año

La semana que queda entre Navidad y Año Nuevo, la última semana del año -  que precisamente es esta semana - es para mí (y estoy segura que para muchas otras) la semana más floja del año. En esta semana no hago absolutamente nada productivo aparte de ordenar como una endemoniada mi casa, botar todo lo que puedo, reciclar mil cosas y darme cuenta que vivo en un caos absoluto (y martirizarme por eso y por supuesto hacer planes para mejorarlo el próximo año).

Estos días vivo entre la flojera y la desidia y orbito más de lo acostumbrado. Y digo, orbito sí porque me siento menos conectada con la tierra que de costumbre y más “orbitante” que nunca. Tengo un cuaderno con mil cosas que hacer y no logro completar ninguna, me quedo en la mitad de la mayoría. Lo único que logro concretar con cierto éxito en estos días es nuestra mudanza a la playa para el verano, la limpieza de la casa y – este año por primera vez -  un viaje a Disney World con todo el familión (stay tuned los primeros días de enero para ver más al respecto). 

Lo malo para mí, es que luego de la semana más floja del año que, dicho sea de paso, en muchas empresas y hasta países obligan a la gente a tomar vacaciones (lo que me parece de los más lógico ya que muchos andan en el mismo plan que yo) vienen los días más improductivos del año, los que van más o menos hasta el 10 de enero cuando la gente se pone las pilas.

Bueno, todo esto para decirles que no esperen mucho de mí en estos días. Yo me la paso apagando incendios en casa, limpiando y organizando todos los closets habidos y por haber, jugando a la peluquería con mis hijas, comiendo como descosida en todas las cenas/lonches/almuerzos/desayunos navideños a los que me invitan y orbitando lentamente y a mi propio ritmo por la siempre hermosa ciudad de Lima.

Mi hija de 5 años me pinto las uñas así.

¡¡Feliz Año para todas!! Que el próximo año sea de puras cosas buenas y más cosas de las que se imaginan.  

jueves, 22 de diciembre de 2016

5 películas navideñas para ver con niños

A sólo 3 días para Navidad no me organizo bien para hacer nada más que comprar regalos de  navidad, asistir a lonches/almuerzos/cenas navideñas y ver películas navideñas con mis hijos. He dejado de ir a nadar, he dejado de leer, he dejado de hacer casi todo (y me siento pésima por eso) pero simplemente no me puedo organizar para hacerlo. 

Estos días la única paz que encuentro está en las pelis Navideñas que he descubierto en Netflix con mis hijos. Tenemos nuestra rutina de sentarnos en las tardes y ver una de éstas películas. Netflix tiene varias opciones, pero acá les dejo las top 5 navideñas de mis hijos. Éstas son las que me piden ver una y otra vez y... otra vez.  

1. Los fantasmas de Scrooge (A Christmas Carol) USA, 2009. Es la adaptación de la clásica novela de Charles Dickens, A Christmas Carol. Dirigida por Robert Zameckis y protagonizada por Jim Carrey


5 películas Navideñas para ver con niños


2. El extraño mundo de Jack (A nightmare before Christmas) USA, 1993. Una película oscura que da un poco de miedo, Jack el rey del mundo de Halloween quiere ser el rey de la Navidad y roba a Papa Noel. En el interín descubre su vocación. Dirigida por Henry Selick y producida por mi director favorito, Tim Burton.  
5 películas Navideñas para ver con niños

3. El Grinch  (How The Grinch Stole Christmas) USA, 2000. Basada en el cuento del mismo nombre escrito por el autor conocido como Dr. Seuss. Protagonizada por Jim Carey y dirigida por Ron Howard. Es un poco larga para mi gusto, pero mis hijos la aman. 
The grinch with a Chritmas hat

4. Una Navidad con los muppets USA, 1992 dirigida por Brian Henson y protagonizada por Michael Caine. Nuevamente, una adaptación de la historia de Charles Dickens: A Christmas Carol. Ahora, con la Rana René y sus amigos de protagonistas. Es mi favorita. 


5 películas Navideñas para ver con niños Muppets


5. Buscando a la estrella de Navidad (Reisen til julestjernen) Noruega, 2012 . Dirigida por Nils Gaup. Es una linda historia llena de aventura y fantasía. Sonja, una niña muy aventurara va a buscar a la hija del rey que se perdió buscando la estrella de Navidad. Para niños de 5 + años


5 películas Navideñas para ver con niños


Bonus: Mickey Celebra la Navidad USA, 2012 Mickey y sus amigos son un clásico en estas fechas. Varias historias protagonizadas por todos los amigos de Mickey. A nosotros nos encanta desde siempre. 


5 películas Navideñas para ver con niños

lunes, 19 de diciembre de 2016

De alta de la terapia

Estoy que no quepo en mi pellejo del orgullo y la felicidad. A mi hijo mayor – mi hijo con espíritu (leer acá criando a un niño con espíritu) - le dieron de alta en su terapia ocupacional sensorial. Terapia a la que acudía hace más de dos años. Él empezó a acudir a esta terapia luego que lo diagnosticaran con Disfunción de Integración Sensorial (DIS) (ver post acá). Sus sesiones eran dos veces a la semana y sólo faltaba por viajes o si estaba realmente enfermo. Finalmente, la semana pasada luego de más de 200 horas de terapia …  le dieron de alta.
Masked 3 year old boy with a cape integración sensorial

Y yo no quepo en mi pellejo de la felicidad. Lo he celebrado por todas partes. Sí, ya sé. Como si el logro fuera mío. Pero, en gran parte siento que lo es. Y no porque crea que lo logró gracias a mí. Para nada, el mérito es suyo. Sino porque durante este proceso lo he estado acompañando, y no ha sido nada fácil. Lo he acompañado en los días malos, pésimos y los terribles, por supuesto, también en los días buenos y regulares. Me he reunido con los tutores del salón, con la psicóloga del colegio y con los profesores muchas más veces de las que hubiera querido. Tanto así, que en un punto ya no quería ir a recogerlo al colegio pues, tenía pavor de que me agenden una reunión más, o de lo que la tutora me diría al recogerlo.

He consultado con terapeutas y especialistas, he practicado en casa - con la rigurosidad de un sargento - todas las recomendaciones que los especialistas me daban. Incluso si eso significaba tener que mecharme con mi hijo, obligarlo, amenazarlo o todas las anteriores.

Y si pues, estoy feliz que eso haya terminado. Obviamente, soy consciente que la disfunción de integración sensorial no es algo que se cura, ni que desaparece. Es un trastorno en el procesamiento y organización de los estímulos sensoriales que se controla y aprende a manejar. De hecho, también las manifestaciones disminuyen y se vuelven prácticamente inexistentes. Eso significa que, a pesar que ya le dieron de alta de terapia a mi hijo, igual habrá circunstancias, momentos e incluso días enteros que serán muy malos. Pero, confío en que él ya tiene las herramientas y la madurez para manejarlo. Y yo siempre estaré ahí para apoyarlo.

Sé también que algunos de los síntomas de esta disfunción quedarán como rasgos particulares de su personalidad. Por ejemplo, probablemente mi hijo sea uno de esos adultos a los que no les pueden hacer pedicure porque simplemente no tolera que le corten las uñas de los pies (ni que le toquen los pies en general) y seguro, jamás en su vida usará chompas o sweaters de un material distinto al algodón, y siempre tendrá un olfato privilegiado que le avisa el menú de la casa 3 cuadras antes de llegar. Llámenlo excéntrico maniático, pero para esta neuro-madre todo esto simplemente lo vuelve único y más interesante.

Y si pues me toca celebrar. Me toca celebra por un trabajo duro y bien hecho. Me toca celebrar como una neuro-madre que se angustió hooooras, lloró mares y leyó horas de un tema que hoy por hoy, por fin deja de ser una preocupación. ¡SALUD!


lunes, 5 de diciembre de 2016

¿Primero tú, o primero tus hijos?

¿Ponerte a ti primero te hace una mala madre?

Esto es lo que se preguntaba una amiga mía en su Facebook hace unas semanas atrás: ¿Primero tú, o primero tus hijos? Es una pregunta válida pues, como mujeres y más aún, como madres - siempre nos enseñan y educan para poner a nuestros hijos primero. Ellos son y deben ser nuestra prioridad siempre, sin importar nuestras circunstancias. Y si en algún momento no lo hacemos, si no los ponemos a ellos antes que a nosotras, seremos juzgadas y catalogadas como “malas madres”.

Y es que no son solo las historias de amor maternal con las que hemos crecido, esas que ensalzan el amor de una madre hacia su hijo, si no también están los programas de TV donde la buena es una madre abnegada y la mala de la novela no tiene hijos, o si los tiene simplemente los ignora peor que a un trapo; si no, son también los avisos comerciales que subliman y hacen hincapié en el amor y sacrificio de las madres y por supuesto, están nuestros familiares y amig@s que de alguna u otra manera nos señalan y recuerdan que la norma correcta, el deber ser es poner a nuestros hijos primero, siempre.  
Happy Woman jumping into the ocean
Por todo esto, para muchas de nosotras, ponernos primero es sumamente difícil y viene con mucha culpa. Pero, como bien señala mi amiga (toda una revolucionaria de la maternidad, dicho sea de paso) es necesario e incluso, saludable ponernos a nosotras primero. ¿Por qué? Por simple lógica: yo tengo que estar bien, para que la gente que depende de mí (léase, mis hijos, y en mi caso particular, marido y hogar) estén bien.  
Primero, debo estar bien yo, saludable yo, contenta yo, tranquila y satisfecha con mi vida yo, para poder estar bien con ellos y con el mundo en general. Esto no es ser egoísta, para nada esto es – en mi opinión – ser conscientes de nuestra propia importancia.

Ponernos a nosotras primero, no nos hace malas madres, no nos hace egoístas. Nos hace personas conscientes de nuestro valor. Por supuesto, todo en su real dimensión. Si mi hijo o hija tiene alguna emergencia o está pasando por un momento difícil, naturalmente mi dedicación y atención irá prioritariamente hacia él o ella. Pero, como pauta de comportamiento diario yo debo estar primero. 

Nosotras como personas, como individuos, necesitamos nuestros espacios propios y éstos deben ser significativos y respetados. Si nosotras no nos damos importancia y no nos preocupamos por nuestras cosas ¿quién lo va a hacer? Necesitamos ser nuestra prioridad. ¿Cómo pretendemos enseñarles a nuestras hijas a que se amen y respeten, si nosotras no lo hacemos con nosotras mismas? La única manera de enseñar respeto, transmitir felicidad y educar en amor y comprensión es viviendo esa felicidad, sintiéndonos amadas, importantes y haciéndonos respetar. 

Primero yo, pues ¿no? O ¿Uds. qué opinan?